Un equipo de arqueólogos y expertos en tecnología logró reconstruir digitalmente el rostro de un hombre que murió durante la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., combinando datos esqueléticos con inteligencia artificial.
El Parque Arqueológico de Pompeya, en colaboración con especialistas de la Universidad de Padua, presentó la reconstrucción facial de una víctima de la erupción del Vesubio ocurrida en el año 79 d.C. El proyecto utilizó inteligencia artificial para procesar datos esqueléticos y materiales hallados en la necrópolis de Porta Stabia, cerca de la antigua ciudad romana.
La víctima, cuya identidad no fue revelada, fue encontrada mientras intentaba llegar a la costa para escapar de la catástrofe. Según los análisis, murió en las primeras etapas del desastre, cuando la lluvia de lapilli —pequeñas piedras volcánicas— alcanzó una intensidad capaz de fracturar huesos. Los arqueólogos hallaron que el hombre llevaba un mortero de terracota sobre la cabeza como escudo improvisado, una lámpara de aceite para orientarse en la oscuridad, un anillo de hierro en el dedo meñique izquierdo y diez monedas de bronce.
Este hallazgo aporta evidencia empírica a los relatos de Plinio el Joven, testigo presencial de la erupción, quien describió cómo los ciudadanos intentaban protegerse del material incandescente con almohadas o recipientes domésticos atados a la cabeza. Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, señaló que “la inmensidad de los datos arqueológicos es tal que solo con la ayuda de la inteligencia artificial podremos protegerlos y mejorarlos adecuadamente”.
Por su parte, el profesor Jacopo Bonetto, de la Universidad de Padua, advirtió que la tecnología requiere un uso controlado y riguroso. El modelo digital resultante combina software avanzado y técnicas de edición fotográfica para traducir información compleja en una imagen accesible al público general.
Durante las mismas excavaciones, se hallaron restos de una segunda víctima, una persona más joven, cuya muerte ocurrió en una fase posterior, probablemente por un flujo piroclástico. El ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, destacó que “las metodologías innovadoras, aplicadas con rigor, brindan nuevas perspectivas históricas sobre la estructura de la vida antigua”.
Este avance tecnológico será uno de los ejes del foro ético y tecnológico Orbits, previsto para julio en Pompeya, donde se debatirá el uso de la IA en la preservación del patrimonio. Luciano Floridi, director del Centro de Ética Digital de Yale, afirmó: “Sin la IA, gran parte del patrimonio corre el riesgo de quedar inexplorado para los que hacen arqueología, y mudo para los que la aman”.
