Santiago Silva, exgoleador de Banfield, Vélez, Boca y Lanús, se reinventa como director técnico. A los 45 años, asegura que nunca se retiró y que su amor por el fútbol sigue intacto.
Santiago Silva sigue sintiéndose futbolista. A sus 45 años, el exdelantero uruguayo conocido como “El Tanque” no habla de retiro, sino de una nueva etapa. “No me retiré, soy un futbolista eterno”, afirma, mientras se prepara para asumir como director técnico.
Silva construyó una carrera de alto nivel en Argentina: fue campeón y goleador con Banfield y Vélez, campeón de la Copa Argentina con Boca, y ganó la Copa Sudamericana con Lanús. También jugó en la Fiorentina y fue parte de la generación dorada de Uruguay, aunque nunca logró debutar en la selección mayor, tapado por figuras como Suárez, Cavani, Forlán y Abreu.
Ahora, el Tanque se enfoca en su nuevo rol. Ya eligió ayudante y preparador físico, y desarrolló un método para potenciar delanteros. Observa que los goleadores actuales promedian menos goles que en su época y lo atribuye, en parte, al impacto de las redes sociales en la salud mental de los jugadores. “Hay un tema de salud mental que ha desvanecido al jugador de fútbol. Tengo herramientas para que los delanteros sepan abordar la frustración”, explica.
Silva no dejó de entrenarse. Si un club lo llamara hoy, dice que podría presentarse mañana. Pero su objetivo ahora es dirigir. “Daría cualquier cosa por volver a sentir la sensación del gol. Lo visualizo cuando veo partidos. Me hice difícil dejar el fútbol de lado”, confiesa.
El exjugador destaca el “equilibrio” como clave de su carrera, y asegura que los momentos difíciles —como penales errados o peleas por el descenso— lo hicieron más resiliente. “Siempre hablo de lo malo, porque lo malo te hace redoblar el esfuerzo”, concluye.
