Un operativo de limpieza en el Parque Nacional Iguazú, facilitado por el bajo caudal del río, permitió recuperar más de 400 kilos de monedas de distintos países y residuos electrónicos arrojados por turistas.
Un operativo especial de limpieza llevado a cabo en el Parque Nacional Iguazú dio lugar a un hallazgo impactante: más de 400 kilos de monedas de distintos países acumuladas en el fondo de los saltos de las Cataratas del Iguazú.
El procedimiento fue posible gracias a una marcada disminución del caudal del río, que llegó a niveles históricamente bajos para esta época del año. Esta situación permitió a los equipos de conservación acceder a sectores habitualmente sumergidos y peligrosos por la extrema fuerza del agua.
Los trabajadores retiraron bolsas repletas de dinero metálico, además de otros residuos como pilas, botellas de plástico y restos de dispositivos electrónicos que, según explicaron, pertenecen a turistas que las arrojan al agua como parte de diferentes tipos de rituales personales.
Además del dinero, el rastrillaje también permitió recolectar una gran cantidad de objetos sorprendentes como teléfonos celulares, cámaras fotográficas, anteojos y collares de diversos materiales. Estos residuos son considerados altamente peligrosos debido a que sus componentes químicos, como el litio de las baterías, se filtran directamente al agua.
La corrosión de estos aparatos y de los metales pesados altera el equilibrio del recurso hídrico, afectando la salud de los peces y otras especies, ya que muchos animales suelen confundir estos objetos brillantes con alimento, lo que deriva en intoxicaciones graves o asfixia por la ingesta de plásticos.
Los informes técnicos determinaron que gran parte del material recuperado presentaba signos avanzados de deterioro debido al prolongado tiempo de exposición a la humedad. Por su mal estado de conservación, muchas de estas monedas ya no poseen valor comercial para su reinserción en el circuito financiero legal.
Las autoridades están considerando la donación de este inesperado botín a instituciones benéficas tras el proceso de limpieza, en tanto que parte de lo que aún sea utilizable podría destinarse a la compra de plantines nativos para programas de reforestación local.
Por último, las autoridades del Parque Nacional Iguazú anunciaron que ya reforzaron las campañas de comunicación para evitar que los visitantes continúen con esta práctica tan perjudicial, con la instalación de nuevas placas informativas y la intensificación del monitoreo en las barandas para desalentar el arrojo de cualquier objeto al vacío.
“El mejor regalo que un turista puede dejar en las Cataratas es su respeto por la flora y fauna autóctona. Proteger este ecosistema único es una tarea compartida que requiere el compromiso de todos los que visitan esta joya natural”, señalaron las autoridades del parque misionero.
