La restauración del Monumento a la Bandera en Rosario incorpora tecnología utilizada en la Catedral de Notre Dame y el Coliseo Romano, con un 60% de avance antes de su paralización.
Con la mirada puesta en el próximo 20 de junio, el Monumento a la Bandera, ubicado en la ciudad de Rosario, se encuentra en proceso de restauración. La intervención incorpora tecnología utilizada en monumentos internacionales como la Catedral de Notre Dame y el Coliseo Romano.
La obra, que integra tecnología de vanguardia y criterios de conservación internacional, busca devolverle al monumento su esplendor original. Según informaron fuentes oficiales, la restauración alcanzó un 60% de avance antes de su paralización.
“Aplicamos tecnología especializada para proteger tanto la estructura como el valor simbólico y cultural del patrimonio”, explicaron especialistas de Mapei, la empresa a cargo de la restauración.
El deterioro encontrado en el monumento tiene puntos en común con el que sufren monumentos históricos europeos. “La patología común que encontramos tanto en Roma como en Rosario es la degradación por agentes atmosféricos combinada con la carbonatación y la infiltración de humedad”, señaló Verónica Squinzi, CEO de Mapei.
En el caso del Monumento a la Bandera, se registraron desprendimientos, manchas biológicas provocadas por hongos y líquenes, y corrosión interna en las armaduras de hierro. Para combatirlo, se aplicó una combinación de limpieza ultrasónica y química pasiva destinada a eliminar microorganismos sin desgastar el mármol. Además, se utilizaron compuestos que penetran la piedra porosa y reconstruyen desde adentro el aglutinante mineral perdido.
La intervención incluye varios frentes simultáneos: reconstrucción de carpetas con materiales de endurecimiento rápido, impermeabilización avanzada del hormigón, colocación de placas de gran formato con adhesivos flexibles y sellado de juntas con materiales hidrorrepelentes.
El proyecto incorporó estudios específicos sobre el material original del monumento. Los laboratorios de I+D de Milán trabajaron junto al departamento técnico de la compañía en la Argentina para desarrollar fórmulas adaptadas al clima húmedo de la costa del Río Paraná y al travertino proveniente de canteras sanjuaninas utilizado en la década de 1940.
“No tuvimos que inventar una estrategia desde cero en cuanto a la calidad de los materiales, pero sí adaptar la ingeniería de aplicación a la escala local”, explicó Squinzi.
En restauración patrimonial, muchas veces el mejor trabajo es el que no se percibe. “Lograr que la tecnología sea invisible es el máximo desafío”, sostuvo la CEO de Mapei. La clave, detalló, es aplicar criterios de compatibilidad para que los nuevos materiales no sean más duros ni más agresivos que la piedra original.
De acuerdo con las estimaciones técnicas, los tratamientos de consolidación e impermeabilización podrían extender la vida útil del monumento entre 15 y 20 años. Los especialistas recomiendan controles preventivos cada tres a cinco años, con inspecciones térmicas para detectar microfisuras, limpiezas superficiales y renovación de tratamientos hidrorrepelentes en las zonas más expuestas al viento y la humedad del río.
El Monumento a la Bandera se prepara así para su cita más importante del año: el 20 de junio, combinando materiales de última generación con el respeto por la historia que lo define.
