Una revisión científica publicada en Frontiers in Sports and Active Living analizó 87 estudios sobre intervenciones ciclistas en 19 países y concluyó que la práctica del ciclismo genera efectos positivos en el bienestar psicológico, social, afectivo y cognitivo.
Una reciente revisión científica ha destacado que montar en bici puede mejorar el estado del ánimo y la función cognitiva. El estudio, publicado en la revista Frontiers in Sports and Active Living, ha sido elaborado por la organización Outride (Estados Unidos), junto a investigadores de la Universidad de Oklahoma, Loma Linda University (Estados Unidos) y otras instituciones.
La revisión, coordinada por Lauren Schuck y su equipo multidisciplinario, sintetiza los hallazgos de 87 estudios diferentes sobre intervenciones ciclistas en 19 países. Su análisis revela un potencial del ciclismo mucho más amplio que el previamente documentado para la salud física, con especial impacto en programas al aire libre y de varias sesiones. Las investigaciones incluidas abarcaron todas las edades, desde niños y adolescentes hasta adultos mayores, e incluyeron tanto poblaciones sanas como personas con cuadros clínicos como Parkinson, Alzheimer, depresión o discapacidades del desarrollo.
En todos los casos, el ciclismo generó efectos positivos en el bienestar psicológico, social, afectivo y cognitivo. El 100% de los estudios identificaron mejoras como crecimiento de redes de apoyo, menor soledad y mayor sentido de pertenencia. A nivel psicológico, el 67% encontró un impacto positivo en la salud mental, especialmente en programas de varias semanas.
“Este estudio demuestra que salir a andar en bicicleta puede contribuir a mejorar el estado de ánimo, las redes sociales y la cognición”, declaró Lauren Schuck, gerente sénior de investigación de Outride y autora principal. “Estos hallazgos subrayan la necesidad de apoyar a las organizaciones, educadores y promotores del ciclismo que están creando oportunidades para que más personas practiquen este deporte y, al hacerlo, transformando la capacidad de las comunidades para mejorar su salud cerebral y su bienestar”, añadió.
El resultado más consistente fue que el ciclismo genera efectos positivos en el bienestar psicológico, social, afectivo y cognitivo, pero con diferencias según el tipo y el contexto de la intervención. Los programas al aire libre y multi-sesión mostraron beneficios mayores y más constantes que las sesiones únicas y en ambientes cerrados.
El análisis de los 87 estudios revela que la concentración, el tiempo de reacción y el rendimiento cognitivo general mejoran con la práctica habitual de ciclismo. El trabajo subraya que estos efectos positivos dependen, en parte, de la intensidad del ejercicio: mientras un esfuerzo moderado optimiza la función mental, una exigencia excesiva puede provocar deterioros temporales en el rendimiento cognitivo.
Aparte, la actividad ciclista se asocia con una mejoría en el estado de ánimo, menor estrés y la consolidación de redes sociales más amplias. La investigación indica que los participantes han reportado sentir una mayor estabilidad emocional y un sentido de pertenencia social reforzado tras tomar parte en programas de ciclismo de grupo y otras iniciativas similares.
“Este trabajo destaca la importancia de desarrollar el ecosistema ciclista mediante alianzas intersectoriales entre investigadores, organizaciones sin fines de lucro y comunidades. Ampliar el acceso y abordar las desigualdades es fundamental para aprovechar todo el potencial del ciclismo y enriquecer la vida más allá del transporte y la recreación”, afirmó Cian Brown, doctor en filosofía, actualmente profesor en la Universidad de Arkansas y colaborador del proyecto.
