La industria de semillas y los productores agrícolas argentinos se acercan a un acuerdo tras décadas de conflicto sobre propiedad intelectual y derecho de uso propio. El Gobierno impulsa la negociación directa entre las partes.
La industria de las semillas y los productores agrícolas argentinos están cerca de un acuerdo después de décadas de conflicto sobre la propiedad intelectual y el derecho de los adquirentes a hacer uso de lo comprado para siembra y cosecha propias, según informaron fuentes del sector.
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Desregulación y la Secretaría de Agricultura, ha intervenido para zanjar diferencias entre las partes y estimular avances hacia un acuerdo sin modificar la ley de semillas vigente desde 1973. La administración actual acordó con Estados Unidos adherir al Upov-91, el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales.
El próximo martes, las autoridades se reunirán con representantes de semilleros y productores para buscar una solución a la larga controversia.
Especialistas señalaron que la mayor elasticidad de los productores brasileños con los semilleros permitió avances en la productividad de sus cultivos. Las ganancias genéticas en Brasil crecen al 2,8% anual, mientras que en Argentina son del 1,2% al 1,5% anual.
Los semilleros proponen que el campo argentino adhiera al convenio Upov-91, aunque en países como Brasil, Uruguay o Paraguay dicho convenio no rige por completo en estas relaciones. Entre las entidades de la Mesa de Enlace, Coninagro es la más permeable a esta demanda, debido a que sus cooperativas producen semillas.
El punto de partida para un acuerdo sería someter a reglas estrictas de fiscalización las nuevas variedades de semillas. Se estima que la comercialización formal de semillas de soja no supera el 50%, debido a la venta ilegal de “bolsas blancas” a precios menores que los del mercado legal.
La iniciativa impulsada por el Gobierno no deroga la ley de 1973, pero introduce instrumentos para mejorar el control sobre la utilización de semillas. Argentina está rezagada en tecnología sobre semillas autógamas, lo que se refleja en el lento crecimiento de los rindes promedio de soja y trigo en comparación con Brasil.
Diversas fuentes gubernamentales y privadas indicaron que un acuerdo podría añadir unos 4000 millones de dólares anuales a la producción del campo.
