Un informe de Focus Market analiza el destino del Sueldo Anual Complementario entre 2022 y 2026, mostrando cambios según el contexto macroeconómico de cada año.
En junio de 2026, los argentinos destinan el aguinaldo principalmente a cancelar deudas. Si se lo compara con los cinco años anteriores, cuenta una historia precisa del ciclo económico reciente. Eso es lo que hizo Focus Market: rastrear año a año el destino del sueldo anual complementario y cruzarlo con el contexto macroeconómico de cada junio entre 2022 y 2026.
“La forma en que los argentinos utilizan el aguinaldo refleja con bastante claridad las distintas etapas del ciclo económico reciente”, explicó Damián Di Pace, director de la consultora. Según el informe, el patrón fue variando desde una conducta defensiva pura —compra de dólares, stockeo, cobertura de gastos básicos— hacia comportamientos más diversificados a medida que bajó la inflación, hasta llegar al presente, donde el foco está en sanear las finanzas del hogar.
2022: el dólar y el supermercado
Con una inflación anual del 94,8%, junio de 2022 fue un mes de aceleración sostenida, renuncia de ministros y expectativas de mayor inestabilidad. El aguinaldo se fue al dólar y al stockeo: comprar bienes no perecederos antes de que subieran de precio era más racional que dejar los pesos quietos.
2023: cubrir el presente
El año del récord. Con una inflación anual de 211,4% —la más alta desde 1991—, la devaluación post-PASO y la erosión extrema del salario real, el aguinaldo dejó de tener horizonte. La prioridad pasó a ser el stockeo en supermercados y los gastos generales: cubrir necesidades básicas que se encarecían semana a semana. “El aguinaldo se usa para sobrevivir el presente más que para ahorrar o invertir”, señala el informe.
2024: la apuesta bursátil
El cambio de gobierno trajo devaluación inicial, ajuste fiscal fuerte y —en paralelo— una recuperación de los mercados financieros que modificó el comportamiento de una parte de la población. Con una inflación anual de 117,8% pero en desaceleración, el aguinaldo de junio 2024 combinó dólar como cobertura y acciones como apuesta a la recuperación económica.
2025: consumo e inversión
Con la inflación anual en 31,5% y una estabilización más consolidada, 2025 marcó el primer junio en años donde el aguinaldo tuvo un destino que no era estrictamente defensivo. Gastos generales y acciones lideraron las preferencias: parte de la población pudo mejorar su situación y combinar consumo con inversión productiva.
2026: desendeudarse primero
El escenario actual tiene inflación interanual del 32% y una acumulación de doce puntos hacia la mitad del año. La desaceleración es real, pero los hogares llegan a junio con una mochila cargada: tasas altas previas, pérdida de poder adquisitivo residual y endeudamiento en tarjetas y cuotas. El aguinaldo va, en primer lugar, a cancelar esas deudas.
Focus Market llama a este momento “normalización con cicatrices”: la inflación baja redujo la urgencia de stockear, pero el endeudamiento acumulado obliga a usar el SAC para reparar el balance familiar antes que para consumir o invertir.
“Los resultados de 2026 muestran que, si bien la desinflación avanzó y la estabilidad ganó terreno, el fuerte aumento en la prioridad asignada al pago de deudas indica que ese proceso todavía no se tradujo plenamente en una mejora del bolsillo de la mayoría de las familias”, afirmó Di Pace. “La necesidad de recomponer balances personales sigue predominando sobre las decisiones de consumo o inversión”, finalizó el encuestador.
