La selección francesa, finalista en 2006, protagonizó una crisis interna en Sudáfrica 2010 que incluyó un diario íntimo del entrenador, una pelea en el vestuario y una huelga en pleno torneo.
Raymond Domenech, entrenador de la selección francesa durante el Mundial de Sudáfrica 2010, escribió en su diario personal sobre el jugador Yoann Gourcuff: “Es un autista debilucho y es un imbécil”. El hecho ocurrió tras el empate 0-0 ante Uruguay en el debut, según consta en el documental El autobús: les Bleus en huelga, disponible en Netflix.
Francia llegó al torneo como candidata tras ser finalista en Alemania 2006, donde perdió por penales ante Italia. El plantel incluía a Thierry Henry, Patrice Evra, Nicolás Anelka, William Gallas, Éric Abidal y Franck Ribéry, entre otros. Sin embargo, la relación entre el plantel y Domenech se deterioró, lo que llevó a la eliminación en la primera ronda y a una protesta inédita durante un entrenamiento.
Domenech, ex lateral derecho, inició su carrera como entrenador en el FC Mulhouse, luego dirigió al Olympique de Lyon y a las selecciones juveniles de Francia. Asumió la selección mayor tras la Euro 2004. Durante su gestión, mostró un estilo histriónico y contestatario, y relegó a figuras como Ludovic Giuly y David Trezeguet. En 2006, llevó al equipo hasta la final del Mundial.
El entrenador tenía una obsesión con la astrología, que aplicaba para formar el plantel. Según el documental, evitaba convocar a jugadores de signo Escorpio por considerarlos “destructivos”, y consideraba a los de Leo como “ególatras” y a los de Cáncer como “demasiado sensibles”. Esto lo llevó a dejar de convocar a Robert Pires.
En la Euro 2008, Francia sumó solo un punto en el Grupo C. Tras la derrota 2-0 ante Italia, Domenech aprovechó la entrevista posterior para pedirle casamiento a su pareja Estelle Denis. Denis calificó el episodio como “la peor propuesta de la historia”.
La clasificación al Mundial se selló con una polémica: el gol de Henry, que controló el balón con la mano. El enfrentamiento con la prensa llevó a Domenech a aislarse, pese a las advertencias del director de comunicación Francois Manaldo, quien luego abandonó su cargo para dedicarse a la gestión de crisis.
Antes del Mundial, Domenech decidió entregar la cinta de capitán a Patrice Evra, de 29 años, en lugar de William Gallas, quien era el subcapitán. Evra señaló en el documental que los jugadores acudían a él “como niñero porque no había entrenador”. Domenech justificó la decisión diciendo que “Gallas no tenía nada de capitán”.
El empate 0-0 ante Uruguay el 11 de junio profundizó las tensiones. Domenech, al sentirse cuestionado, decidió “sacrificar” a Gourcuff, según su diario. Ante México, por la segunda fecha, Domenech reemplazó a Nicolás Anelka en el entretiempo por André-Pierre Gignac. Francia perdió 2-0 y quedó al borde de la eliminación.
Según el diario L’Equipe, Anelka le habría dicho a Domenech: “Vete a la mierda, hijo de puta”. El entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, calificó lo ocurrido como “inaceptable” y envió a la ministra de Deportes a Sudáfrica. En el documental, los protagonistas desmintieron la frase exacta, pero Evra relató que Domenech le dijo a Anelka: “Nico, qué pesado eres, me sacas de quicio”, y Anelka respondió: “¿Por qué no armas tu propio equipo de mierda?” y lanzó los botines.
Domenech decidió sancionar a Anelka con el envío de vuelta a Francia, con el respaldo de Jean-Pierre Escalettes, titular de la Federación Francesa. Evra intentó mediar y logró que Anelka pidiera disculpas, pero Domenech no asistió a la reunión y declaró: “Yo soy el técnico, él debía venir. Ya es demasiado tarde”.
Posteriormente, los jugadores realizaron una huelga en el entrenamiento: no se calzaron los botines, saludaron a los fanáticos, firmaron autógrafos y se dispusieron a marcharse. Domenech declaró en el documental: “Me destrozaron. Era una huelga”. El plantel subió al micro para regresar al hotel, pero Domenech se había quedado con las llaves. Luego, ante los medios, dijo: “Bajo estas condiciones, renuncio. Estoy indignado”.
Los jugadores decidieron no hablar con la prensa y pidieron a Manaldo que leyera un comunicado, pero él se negó. Domenech tomó el papel y lo leyó. Un periodista describió la escena como “el funeral de la selección francesa”.
Antes del partido contra Sudáfrica, Evra quiso hablar en la conferencia de prensa, pero Domenech se adelantó y lo excluyó del equipo. Francia perdió 1-2 ante el local y fue eliminada en la primera ronda.
Domenech escribió en su diario: “Mi historia me llevará a la horca”. Posteriormente, dirigió al Nantes sin lograr triunfos y trabajó como comentarista. Su familia sufrió amenazas. Evra recibió una suspensión de cinco partidos internacionales y Anelka, de 18 encuentros. El comunicado de los jugadores fue guardado y enmarcado por Manaldo.
