La ciudad, asentada sobre una cuenca petrolera, ha transformado su perfil urbano con arquitectura de diseño, mientras conserva un casco antiguo Patrimonio de la Humanidad y tradiciones centenarias.
Bakú, la capital de Azerbaiyán, es una ciudad moderna, laica y con una economía impulsada por la extracción de hidrocarburos. Se caracteriza por su limpieza, orden y una combinación de arquitectura tradicional con edificios de diseño contemporáneo. La ciudad está ubicada en la península de Absheron, frente al mar Caspio.
Las Flame Towers, un complejo de tres torres de 33 pisos, son un emblema de la ciudad. Inauguradas en 2012, albergan residencias de lujo, oficinas corporativas y el hotel Fairmont Baku. Otro hito arquitectónico es el Centro Cultural Heydar Aliyev, diseñado por Zaha Hadid, que se destaca por sus formas curvas y espacios sin columnas.
El casco antiguo de Bakú, Icherisheher, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2000. Allí se encuentran el Palacio de los Shirvanshahs y la Torre de la Doncella. La ciudad también cuenta con una costanera de varios kilómetros, el Museo de la Alfombra y la Pequeña Venecia.
En las afueras de Bakú, la península de Absheron alberga el templo de Ateshgah, dedicado al fuego, y Yanardag, una montaña que presenta llamas naturales que brotan de la roca. El Parque Nacional de Gobustán es conocido por sus volcanes de barro y petroglifos que datan de 40.000 años.
Sheki, a 300 kilómetros de Bakú, fue un importante enclave comercial medieval. Su palacio de los kanes, construido a fines del siglo XVIII, exhibe frescos no figurativos y ventanas de vidrio veneciano.
