El diente de león (Taraxacum officinale), de origen euroasiático, fue traído a América por inmigrantes y colonos como recurso medicinal y alimenticio. Actualmente se encuentra disperso en todos los continentes.
El diente de león (Taraxacum officinale) es una planta perenne de la familia de las Asteráceas, originaria de Eurasia. Llegó a América en los equipajes de inmigrantes y colonos que lo consideraban un recurso vital, tanto como medicina como alimento. Actualmente se encuentra dispersa en todos los continentes.
El nombre Taraxacum deriva de dos palabras griegas: “taraxo”, que significa “desorden” o “enfermedad”, y “akos”, “remedio”. Posee múltiples nombres vulgares en diferentes lenguas. En español se le llama diente de león por la semejanza de los bordes de sus hojas con la dentadura del gran felino. En alemán se conoce como “Löwenzahn”, en inglés “dandelion”. Los franceses lo llaman “pissenlit” y los catalanes “pixallits”, en referencia a sus propiedades diuréticas. En el Código Alimentario Argentino figura dentro de las “hortalizas de hoja” con los nombres de diente de león, amargón o taraxacón.
Cómo es la planta
Es una planta perenne, de la familia de las Asteráceas. Tiene una raíz primaria larga y potente. Las hojas se disponen en una roseta basal que puede alcanzar los 40 cm de altura. Presentan una nervadura central, bordes dentados y carecen de un pecíolo diferenciado. El tallo es extremadamente corto. Las inflorescencias, de color amarillo dorado, tienen un pedúnculo hueco que al romperse libera un jugo lechoso amargo. Las flores son hermafroditas y florecen desde finales de invierno hasta el inicio del otoño siguiente. El fruto es un aquenio.
Cómo se comporta
Esta planta posee una gran plasticidad ecológica, que le permite establecerse en diferentes hábitats. Prefiere suelos alterados, con alta incidencia lumínica y nitrificados, pero se desarrolla en una amplia gama de ellos. Tiene una alta tasa reproductiva: una sola planta puede producir anualmente miles de aquenios. El viento transporta y dispersa sus pelos o vilanos a gran distancia, facilitando la colonización de nuevos espacios. Esta dispersión anemócora (del griego “anemos”, “viento”, y “kóre”, “dispersión”) es una de sus estrategias. También puede propagarse de manera asexual a partir de fragmentos de la raíz principal, lo que dificulta su control mecánico. Si no se extrae totalmente la raíz, el diente de león rebrota.
Su ciclo de vida es flexible: puede completar múltiples ciclos a lo largo del año cuando se presentan condiciones favorables. Como consecuencia, forma densas poblaciones que compiten por luz, agua y nutrientes, pudiendo desplazar la flora autóctona y reducir la biodiversidad local. En sistemas productivos actúa como una maleza agresiva que afecta el rendimiento de los cultivos y la calidad de las pasturas.
El diente de león es consumido por la fauna herbívora. Aves paseriformes como el gorrión o el jilguero se alimentan de sus semillas, mientras que los roedores aprovechan sus raíces y flores. Los mamíferos y algunos reptiles comen sus hojas, que rebrotan sin inconvenientes.
En la huerta regenerativa
El diente de león hortícola es más voluminoso y sus hojas son más anchas que las del silvestre. Se utiliza como complemento saludable para sumar un toque amargo en ensaladas y preparaciones cocidas. Se siembra en almácigo con repique y trasplante, o directamente en el cantero a chorrillo desde comienzos de la primavera, en líneas separadas a 20 cm. Se ralean los plantines para dejar las jóvenes plantas a 12 cm entre ellas. Se adapta a todos los suelos hortícolas, a diferencia de los silvestres que crecen en suelos compactados y deficientes en calcio. No es exigente en nutrientes; tiene suficiente con el compost del cultivo anterior. Para obtener hojas menos amargas, se puede cultivar en media sombra y cortar las flores a medida que se desarrollan, evitando la formación de semillas. Un aporcado que cubra las hojas también reduce el amargor. Para obtener más pimpollos (falsas alcaparras) y flores, se cultiva a pleno sol y con menor frecuencia de riego. Este estrés aumenta el número de flores, lo que también atrae a abejas y otros polinizadores.
La cosecha puede realizarse a medida que se necesitan las hojas o cortando la planta al ras del suelo, ya que su potente sistema radicular permite rebrotes sucesivos. Puede permanecer dos años o más en el mismo lugar del cantero, antes de rotarla para no agotar el suelo. No es conveniente asociarla a otro cultivo; es mejor ubicarla en sectores exclusivos.
En el césped
Zonas de césped muy transitadas, compactadas y con baja fertilidad suelen ser ocupadas por el diente de león. Soluciones ecológicas: retirar las plantas enteras con una herramienta especializada en extracción de raíces profundas (facilitado si el suelo está húmedo); mantener el césped alto y denso (7,5 cm) para evitar que broten; aplicar una solución de ¾ de vinagre blanco y ¼ de detergente directamente sobre las plantas con chorro fino.
“Se cree que el término popular “panadero” proviene de la apariencia de esta esfera blanca y ligera, a veces asociada con la forma de un pan”, señalan fuentes consultadas.
