El ex tenista argentino Guillermo “Vaca” Rivas falleció a los 62 años a causa de un infarto. Fue número 1 nacional junior y disputó ocho temporadas en el circuito ATP.
El ex tenista argentino Guillermo “Vaca” Rivas falleció a los 62 años, a causa de un infarto. Padre de dos hijos, fue número 1 a nivel nacional en el circuito junior, jugó varias temporadas en el nivel ATP y en Challengers, y alcanzó el puesto 116° como mejor ranking, además de integrar algunos equipos de la Copa Davis. Estaba radicado en Estados Unidos hace varias temporadas.
Guillermo Rivas tuvo una carrera respetable en el circuito, especialmente como doblista. Le decían “La Vaca” y explicaba el apodo: “Me llamaban así porque me movía caminando en la cancha, ja”. A Rivas le gustaba el básquetbol hasta que un día vio la final de Vilas-Connors del US Open 1977 por TV y se enamoró del tenis. Fue N° 1 nacional junior en 1982 y jugó durante 8 temporadas en el ATP Tour. Su mejor ranking fue 116°. Logró su primer título en 1985, en el Challenger de Parioli, y luego sumó el de Crans Montana (1988); e integró como quinto jugador el equipo de Copa Davis en 1983 (contra Italia) y 1984 (con Estados Unidos). En el 95 fundó la escuela de tenis de San Isidro, donde aprendieron más de 15.000 personas. Entre 2006 y 2009 fue vicecapitán del equipo de Copa Davis de Canadá (fue coach del N° 1 de dobles Daniel Nestor) y desde 2010 fue coach de Barbados. Vivió en Estados Unidos desde hace diez años, tenía una academia de tenis y conducía con otro ex jugador, el peruano Pablo Arraya, un programa de radio.
En una entrevista previa con LA NACION, Rivas relató su experiencia en 1981, cuando a los 17 años fue enviado a entrenar a Tandil bajo la dirección de Raúl Pérez Roldán. Rivas afirmó que no quería ir, pero que la Asociación Argentina de Tenis (AAT) condicionaba su participación en torneos a su asistencia. Allí, según su relato, recibió insultos y un pelotazo que esquivó por casualidad. También declaró que fue encerrado en un cuarto sin ventanas ni baño junto a otros jugadores, y que decidió escapar esa misma noche en ómnibus. Rivas sostuvo que la AAT fue “cómplice” de los métodos de Pérez Roldán y que actuaban “sobre el miedo de la gente”. Señaló que el hecho de que no hubiera denuncias posteriores se debía a que “hay pánico” y que “cada uno cuida su nombre”.
