Un estudio sueco revela que la prueba Stockholm3 identifica el 90% de los cánceres de próstata, frente al 74% del test PSA, sin aumentar los seguimientos innecesarios.
Un análisis de sangre de nueva generación podría mejorar la detección temprana de las formas más peligrosas de cáncer de próstata, según un estudio publicado el 23 de junio en Annals of Internal Medicine.
Investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo analizaron a más de 12.600 hombres de entre 50 y 74 años utilizando tanto el nuevo análisis de sangre Stockholm3 como el test estándar PSA (antígeno prostático). Luego los siguieron durante dos años a través de los registros nacionales de cáncer de Suecia.
El primer autor del estudio, Thorgerdur Palsdottir, declaró que “el principal desafío en el cribado del cáncer de próstata no es solo encontrar más casos de cáncer, sino identificar los cánceres que son realmente peligrosos”. Palsdottir agregó que “nuestros resultados muestran que Stockholm3 identifica casos de cáncer significativamente más agresivos que el PSA, sin aumentar el número de seguimientos innecesarios”.
A diferencia de la prueba estándar de PSA, que mide una sola proteína sanguínea, la prueba Stockholm3 combina múltiples marcadores proteicos y genéticos con factores como la edad y los antecedentes familiares para evaluar el riesgo de cáncer de próstata agresivo.
El estudio mostró que Stockholm3 detectó el 90% de los cánceres de próstata, frente al 74% del PSA, sin someter a más hombres a pruebas innecesarias. Los investigadores señalaron que la prueba más reciente también pasó por alto menos cánceres graves, identificando un número similar de hombres de alto riesgo que no tenían enfermedad agresiva.
Palsdottir afirmó que “estos resultados apuntan a un posible cambio en la forma en que se puede realizar el cribado del cáncer de próstata. Un análisis de sangre más preciso podría permitir la detección más temprana de enfermedades agresivas y reducir el número de exámenes y procedimientos de seguimiento innecesarios”.
Los investigadores indicaron que sigue siendo necesario un seguimiento a largo plazo para determinar si la prueba mejora la supervivencia y otros resultados para los pacientes.
