El 22 de junio de 1994, el defensa colombiano Andrés Escobar marcó un gol en contra que selló la eliminación de Colombia del Mundial de Estados Unidos. Diez días después fue asesinado en Medellín.
El 22 de junio de 1994, en el Rose Bowl de Pasadena, California, el defensa colombiano Andrés Escobar intentó despejar un centro rasante del estadounidense John Harkes y desvió la pelota hacia su propia red. El gol en contra se produjo a los 35 minutos del primer tiempo. Colombia perdió el partido 2 a 1 y quedó eliminada del Mundial de 1994 sin superar la fase de grupos.
Colombia llegó al Mundial como una de las selecciones candidatas al título. Meses antes, el 5 de septiembre de 1993, había derrotado 5 a 0 a Argentina en el Estadio Monumental de Buenos Aires, en un partido de eliminatorias. Esa goleada complicó la clasificación de Argentina, que debió disputar un repechaje para ingresar al Mundial.
La selección colombiana era dirigida por Francisco “Pancho” Maturana y capitaneada por Carlos “El Pibe” Valderrama. Los delanteros Freddy Rincón y Faustino Asprilla eran los principales goleadores. Andrés Escobar, de 27 años, era el defensor central y referente del equipo. Había ganado la Copa Libertadores con Atlético Nacional en 1989, la primera de un club colombiano. Maturana consideraba a Escobar el sucesor natural de Valderrama en la capitanía. En el plano de clubes, Escobar estaba a punto de firmar con el AC Milan para reemplazar a Franco Baresi. Tenía previsto casarse con Pamela Cascardo, odontóloga, en cinco meses.
En el Mundial, Colombia perdió su primer partido ante Rumania 3 a 1. El segundo partido, contra Estados Unidos, era considerado una final. Antes del viaje, el cuerpo técnico había recibido amenazas que derivaron en cambios en la convocatoria para incluir a Hernán “Carepa” Gaviria, vinculado al Cartel de Medellín. Colombia salió a jugar con la obligación de ganar. El gol en contra de Escobar selló la eliminación.
Después del partido, Escobar declaró a la prensa: “La vida no termina aquí”. Días después, publicó una columna en el diario El Tiempo con ese mismo título. Volvió a Medellín pese a que su familia le pidió que no lo hiciera.
La noche del 1 de julio de 1994, Escobar salió con amigos a la discoteca Padua, en Envigado, afueras de Medellín. Allí cruzó palabras con los hermanos Pedro David Gallón Henao y Juan Santiago Gallón Henao, conocidos “caballistas” vinculados al narcotráfico. Según testigos, lo increparon por el gol en contra. En el estacionamiento, Escobar les exigió respeto. Juan Santiago Gallón Henao dijo: “Usted no sabe con quién se está metiendo”. Humberto Muñoz Castro, chofer de los hermanos, disparó seis veces. Los balazos impactaron en el pulmón, el cuello, el estómago y un brazo del jugador. Testigos declararon haber escuchado la palabra “gol” antes de cada disparo. Escobar fue llevado al hospital y murió 45 minutos después.
Carlos Valderrama se enteró del asesinato al llegar a Bogotá. Dijo años después: “Yo no pensaba en Andrés, sino en Fausto. Si ganábamos salía, si perdíamos también salía, y si empatábamos también”. Lloró antes de saber de quién se trataba. Francisco Maturana afirmó que Escobar “estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”. Al funeral, en el Cementerio Campos de Paz de Medellín, asistieron 120.000 personas. El presidente de Colombia, César Gaviria, estuvo presente.
Humberto Muñoz Castro confesó el crimen y fue condenado a 43 años de prisión, pero salió a los 11 años por buena conducta y beneficios legales. Los hermanos Gallón Henao fueron condenados por encubrimiento a 15 meses de pena que no implicó prisión efectiva. Santiago Escobar, hermano del futbolista, declaró: “Los autores intelectuales a los pocos meses ya estaban en las calles de Medellín”. Juan Santiago Gallón Henao fue condenado en 2009 a tres años y tres meses por financiar bloques paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia. En 2018 fue detenido por tráfico de cocaína, recuperó la libertad en 2019 y fue baleado al entrar a un restaurante en México el 4 de febrero de 2026, donde murió.
La hipótesis más difundida sostiene que el crimen fue una represalia por pérdidas en apuestas ilegales debido al gol en contra. Sin embargo, la investigación judicial no probó la existencia de autores intelectuales con ese motivo. En 2026, el periodista deportivo Wbeimar Muñoz presentó una versión alternativa: el asesinato habría sido consecuencia de un conflicto personal entre Escobar y los hermanos Gallón Henao esa misma noche. Francisco Maturana y varios compañeros del plantel defendieron esa línea.
La camiseta número 2 no volvió a usarse en Atlético Nacional durante varios años. El club instituyó la Orden de Mérito “Andrés Escobar Saldarriaga, el Caballero del Fútbol”. Su padre, Darío Escobar, fundó el Proyecto Andrés Escobar para que niños sin recursos aprendan fútbol. Andrés Escobar tenía 27 años, un casamiento pendiente, un contrato con AC Milan y una columna publicada en El Tiempo que decía que la vida no terminaba ahí.
