A seis años de la firma del acuerdo Stand By, el Ejecutivo se prepara para modificar la carta orgánica del BCRA, alejándose de la promesa de campaña de eliminar la entidad y acercándose al modelo peruano impulsado por el Fondo Monetario Internacional.
En 2018, el entonces candidato presidencial Javier Milei protagonizó una obra de teatro en la calle Corrientes, en la que rompía una maqueta del Banco Central de la República Argentina (BCRA) con un bate de béisbol. Esa performance representaba una de sus propuestas centrales de campaña: la eliminación del BCRA y la dolarización de la economía. Ese mismo año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) firmó con el gobierno de Mauricio Macri un acuerdo Stand By, que incluía la reforma de la carta orgánica del BCRA, modificada en 2012 durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
El FMI, entonces dirigido por Christine Lagarde, estableció como lineamiento el fortalecimiento del BCRA, otorgándole autoridad sobre la emisión monetaria y la defensa del peso, así como la fiscalización de la emisión de deuda del Tesoro. Como ejemplo, el organismo citó al titular del Banco Central de Perú (BCRP), Julio Velarde Flores, quien desde 2006 aplica un esquema de autonomía y estabilidad monetaria.
En junio de 2024, el FMI publicó un informe técnico en el que recomendó para Argentina una “flotación libre a la peruana”, basada en la experiencia de Velarde. El esquema peruano incluye la prohibición de que el BCRP preste dinero al Poder Ejecutivo más allá de las obligaciones presupuestarias, la prohibición de emitir deuda y la imposibilidad de implementar transferencias de pasivos del Ejecutivo al banco. Además, en materia cambiaria, no se permiten tipos de cambio alternativos y el sol es la única moneda oficial para pagos de impuestos y transferencias públicas, aunque los bancos pueden ofrecer cuentas en dólares.
Actualmente, el gobierno de Javier Milei se prepara para presentar una reforma de la carta orgánica del BCRA. Según fuentes oficiales, esta reforma se alinearía con las exigencias del FMI, que es acreedor de Argentina por aproximadamente 57.250 millones de dólares. La propuesta original de eliminar el BCRA quedaría archivada, al menos mientras el país necesite financiamiento del organismo internacional.
