Brandon Johnson solicitó al presidente estadounidense que invierta en vivienda y servicios urbanos en lugar de destinar recursos a conflictos en Medio Oriente.
En una conferencia de prensa, Brandon Johnson, alcalde de Chicago, en Illinois, se refirió al presidente Donald Trump por su postura sobre el conflicto bélico en Irán y las recientes medidas adoptadas. Johnson solicitó que los recursos destinados a la ofensiva se utilicen para la construcción de viviendas asequibles y otros servicios en las ciudades de Estados Unidos.
Según un comunicado difundido por su oficina, Johnson instó a Trump a “realizar el trabajo necesario” para reducir la violencia en todo el país y pidió que deje de “desviar la atención de su fallida e ilegal guerra”. En el texto, Johnson declaró: “Le pido que invierta en la construcción de viviendas más asequibles en todo el país. Le pido que responda a las necesidades de las personas que no pueden costearse alimentos ni gasolina. Le pido que invierta en nuestras instituciones públicas”.
En referencia a declaraciones previas de Trump sobre la seguridad en Chicago, Johnson afirmó: “Si desea que la violencia disminuya en esta ciudad, lo reto a invertir en salud mental, empleo, educación, vivienda, atención médica, transporte y justicia ambiental”. Luego, cuestionó la asignación de recursos al conflicto bélico: “En lugar de enviar 100 mil millones de dólares a financiar guerras ilegales, envíen el dinero a las ciudades de todo Estados Unidos, y les garantizo que la vida mejorará drásticamente”.
Para concluir, Johnson pidió a Trump que “no envíen policía ni militarización” a las ciudades santuario y reclamó al gobierno federal que invierta “en las ciudades y en la gente trabajadora”.
El pedido de financiación se produce en un contexto en el que, según la Oficina del Alcalde, más de 360 mil habitantes de Illinois están en riesgo de perder la asistencia alimentaria debido a recortes federales en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). Johnson firmó en noviembre de 2024 una orden ejecutiva que autorizó medidas de emergencia para agilizar la asignación de recursos municipales contra el hambre y la inseguridad alimentaria. En abril, invirtió más de 300 mil dólares para apoyar a 67 organizaciones comunitarias en la ampliación de la disponibilidad de alimentos.
La Oficina del Alcalde también destacó el Programa de Asistencia para la Compra de Viviendas Locales, diseñado para apoyar a residentes de Chicago que no pueden acceder a la vivienda propia debido al aumento de precios. Johnson sostuvo que reducir la violencia y garantizar seguridad duradera en todas las comunidades de Chicago “sigue siendo la máxima prioridad”.
Para respaldar su afirmación sobre los costos bélicos, Johnson citó un rastreador basado en información del Pentágono al Congreso. Según ese informe, durante 108 días la guerra en Irán costó a los contribuyentes estadounidenses unos 113.300 millones de dólares, con un costo diario de 1.000 millones. Se desplegaron más de 300 aeronaves de 13 tipos diferentes y las operaciones combinadas navales y aéreas costaron alrededor de 70 millones de dólares al día.
Luego de que Trump comunicara el fin del cese de fuego, el ejército estadounidense lanzó nuevos ataques contra Irán, con el objetivo declarado de mantener abierto el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) escribió en X: “Estados Unidos exige responsabilidades a Irán por la reciente agresión injustificada contra buques mercantes y tripulaciones civiles que navegaban libremente por una vía marítima internacional vital”. Los ataques impactaron en varias ciudades de la costa sur de Irán y dejaron algunas zonas sin electricidad. Según Reuters, Irán respondió con un segundo día de bombardeos contra Kuwait y Bahréin, donde se ubican bases militares estadounidenses.
