Especialistas en sex shops explican que la elección de un juguete sexual depende de la estimulación que cada persona busca, y no de la popularidad del producto.
Cuando Lali Espósito reveló que llevaba un succionador de clítoris en su cartera, aumentó la popularidad del Satisfyer, un juguete sexual que ya era un fenómeno desde la pandemia. Sin embargo, según especialistas consultados, esa popularidad no justifica que se convierta en la mejor elección para todos. El tipo de estimulación que disfruta cada persona y la forma en que vive su sexualidad son más importantes que la viralización de un producto.
La elección del primer juguete
Las balitas son una de las puertas de entrada para quienes recién comienzan, y los juguetes de doble estimulación ganan terreno entre quienes ya conocen qué tipo de sensaciones buscan. No obstante, los responsables de sex shops consultados coinciden en que no existe un primer juguete válido para todos.
Francesca Gnecchi, responsable de Erotique Pink y periodista diplomada en sexualidad, comparó la elección con un perfume o un libro: “Los juguetes sexuales son como un perfume o como un libro. No puede decirse que hay uno para todos”. Afirmó que, antes de recomendar un producto, busca conocer cómo vive el placer cada persona: si disfruta más de la estimulación externa, interna, suave o intensa.
Nicolás Vidal, de Savage, dijo que cuando alguien busca comprar su primer juguete, primero pregunta qué zona busca estimular y si prefiere un dispositivo a pilas o recargable. A partir de esas respuestas, suele recomendar una bala vibradora de baja intensidad para permitir descubrir qué tipo de estimulación resulta más placentera antes de avanzar hacia otras opciones.
Antonella Ance, cofundadora de la boutique de bienestar íntimo Lujuria y del Museo de la Vulva, observó que muchas mujeres que nunca usaron un juguete llegan con la idea de comprar un succionador, impulsadas por su popularidad. Sin embargo, tras conversar sobre qué tipo de estimulación buscan, no siempre terminan llevándose ese producto: algunas optan por un juguete de doble estimulación o por otros modelos. Las parejas suelen inclinarse por juguetes para usar de a dos, lubricantes o accesorios para incorporar novedades a la vida sexual.
Ance señaló que el cambio también es generacional: los clientes más jóvenes suelen llegar con más preguntas y menos prejuicios, mientras que las personas mayores todavía muestran algo de pudor, aunque se animan mucho más que antes a entrar a un sex shop y consultar sobre placer o lubricación.
El fenómeno del succionador
El succionador de clítoris suele buscarse como punto de partida. “Todo el mundo quiere tener uno en su casa”, dijo Gnecchi, y señaló que muchas personas lo perciben como un juguete más amigable porque actúa de forma externa, no tiene una apariencia fálica y suele asociarse con orgasmos rápidos gracias a la estimulación directa del clítoris.
Vidal opinó que quienes compran un succionador suelen buscar “una experiencia nueva que no es replicable humanamente”. Además, destacó que su uso también resulta práctico en pareja, porque permite estimular el clítoris durante la penetración.
Desde Lujuria coincidieron: Ance explicó que muchas clientas llegan porque les cuesta alcanzar el orgasmo mediante la estimulación manual o porque quieren sumar estimulación del clítoris durante las relaciones sexuales con penetración.
Estimulación interna, externa o ambas
Después del primer juguete, las consultas empiezan a dividirse según el tipo de placer que cada persona descubre que disfruta más.
En Savage observaron que quienes prefieren la estimulación externa suelen inclinarse por balitas vibradoras, masajeadores o succionadores de clítoris. En cambio, quienes priorizan la penetración buscan juguetes con curvatura para estimular el punto G o modelos con una forma más realista. Para quienes quieren ambas sensaciones al mismo tiempo, la categoría de los rabbit continúa entre las más elegidas.
Desde Erotique Pink comentaron que hay quienes prefieren una estimulación rápida e intensa, mientras que otras disfrutan un contacto más sutil. Esa diferencia explica por qué un mismo juguete puede resultar ideal para alguien y no generar el mismo efecto en otra persona. “Cada cuerpo es distinto, a cada persona le gustan estimulaciones distintas”, resumió Gnecchi.
Desde Lujuria observaron el crecimiento de los juguetes híbridos, que combinan varias funciones en un mismo dispositivo. Ance destacó un modelo que permite usar solo la succión sobre el clítoris, sumar penetración o combinar ambas formas de estimulación. “Se van adaptando a la excitación de cada persona”, explicó.
Sex toys para usar en pareja
Los sex toys hace rato que ya no se usan a solas: una parte importante de las consultas las hacen parejas que quieren sumar nuevas experiencias.
En Erotique Pink, Gnecchi contó que uno de los productos más buscados son los juguetes pensados para usar durante la penetración, que vibran al mismo tiempo y permiten que ambas personas participen de la experiencia. También aparecen consultas sobre iniciación anal, con la intención de incorporar nuevas prácticas de forma gradual.
Nicolás Vidal, dueño de Savage, identificó tres grandes grupos de compras en pareja: accesorios sensoriales, como aceites para masajes o antifaces; anillos vibradores y juguetes diseñados para utilizar entre dos personas; y vibradores con control remoto o conexión por aplicación, elegidos sobre todo por quienes mantienen relaciones a distancia.
Desde Lujuria también observaron un crecimiento de estos últimos dispositivos. Explicaron que las parejas que viven en ciudades o países distintos encuentran en esa tecnología una forma de sostener la intimidad. “Pueden tener este momento de intimidad donde se conectan, ponen una webcam y juegan con el juguete”, describieron.
Entre la curiosidad y el deseo
Más allá de los productos más vendidos, hay categorías que llaman la atención por el tipo de experiencias. Por ejemplo, Vidal contó que suelen exhibir artículos que pocas personas compran, pero que despiertan muchas preguntas. Entre ellos aparecen jaulas de castidad, juguetes de gran tamaño y modelos con diseños poco convencionales. “Los tenemos más para mostrarlos a gente que normalmente no se cruza” con este tipo de productos, explicó.
En Lujuria, uno de los productos que más comentarios genera son los dildos Monster, inspirados en criaturas fantásticas y extraterrestres, aunque no forman parte de las ventas principales del local.
Quienes buscan experiencias nuevas también suelen interesarse por accesorios vinculados con el BDSM o juguetes que proponen sensaciones distintas a las habituales, como una forma de romper la rutina o explorar fantasías compartidas.
Además, hay un cambio que se percibe también fuera de los sex shops: Ance aseguró que reciben cada vez más personas derivadas por ginecólogas, kinesiólogas y sexólogas. Según explicó desde Lujuria, muchos profesionales empezaron a recomendar vibradores como una herramienta para fortalecer el suelo pélvico, favorecer la irrigación de la zona genital o ayudar a reconectar con el placer durante la perimenopausia y la menopausia.
Aunque el succionador se convirtió en un gran protagonista y los juguetes de doble estimulación ganan espacio entre quienes tienen más experiencia, los referentes consultados coincidieron en que ningún sex toy es “ideal” o mejor que otro. La elección depende de cada persona, de su propia historia sexual, sus fantasías y aquello que cada persona busque experimentar.
