Un equipo del CONICET y la UNLP analizó fósiles y especies actuales para trazar la historia evolutiva de ballenas, delfines y marsopas, y publicó los resultados en Nature Communications.
Un equipo de científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) reconstruyó 50 millones de años de evolución de los cetáceos, grupo que incluye ballenas, delfines y marsopas. El estudio, titulado Cetacean evolution through the lens of ecospace modeling and disparity analyses, fue publicado en la revista científica Nature Communications.
Los investigadores analizaron 127 taxones actuales y extinguidos: 11 arqueocetos, 26 misticetos —ballenas con barbas y algunos antepasados dentados— y 90 odontocetos, que incluye delfines, marsopas y cachalotes. Construyeron un modelo de “ecoespacio” que integró variables como tamaño corporal, dentición, dieta, métodos de alimentación, ecolocalización, capacidades auditivas, locomoción, hábitat y visión.
Además de la diversidad taxonómica —número de especies que aparecieron o desaparecieron—, los especialistas estudiaron la disparidad ecológica, que mide cuán diferentes fueron las adaptaciones y funciones de las especies en los ecosistemas marinos.
“Evaluamos cómo estos distintos factores ecológicos influyeron en el éxito evolutivo de las especies y, cruzando ambos enfoques, pudimos determinar la relación entre dichos factores y la diversidad taxonómica a lo largo del tiempo”, declaró la investigadora Mónica Buono.
El análisis identificó tres episodios clave. El primero ocurrió entre el Eoceno y el Oligoceno, hace unos 33 millones de años, con la transición de cetáceos primitivos hacia los neocetos. El segundo se desarrolló entre el Oligoceno tardío y el Mioceno temprano, hace unos 23 millones de años, cuando los misticetos dentados evolucionaron hacia formas sin dientes y los odontocetos comenzaron a diversificarse. El tercero tuvo lugar durante el Plio-Pleistoceno, hace unos 2,58 millones de años, cuando se extinguieron linajes antiguos y surgió la diversidad moderna.
El principal hallazgo fue el desacople entre la cantidad de especies y la disparidad ecológica. Durante el Mioceno, los cetáceos alcanzaron altos niveles de diversidad y expansión del ecoespacio. Cuando el número de especies disminuyó desde mediados de ese período hasta el Pleistoceno, la variedad de funciones se mantuvo estable. Los investigadores señalaron que algunos nichos dejados por linajes extinguidos fueron ocupados por otros cetáceos o por tetrápodos marinos como los pinnípedos. Los odontocetos recuperaron parte del ecoespacio perdido, mientras los misticetos quedaron reducidos a una fracción de su diversidad ecológica pasada.
El estudio también determinó que las innovaciones biológicas y los cambios ambientales tuvieron distinta influencia en cada etapa. La transición inicial se explicaría por factores biológicos, mientras que las diversificaciones posteriores coincidieron con variaciones en la temperatura, el nivel del mar y la productividad oceánica.
