El Ejecutivo nacional analiza el acuerdo de 2012 que permitió la instalación de una estación aeroespacial china en Bajada del Agrio, Neuquén, y su posible uso militar.
El Gobierno argentino evalúa la transparencia de la base aeroespacial china instalada en Bajada del Agrio, Neuquén, según se desprende de un análisis del acuerdo firmado en 2012. La estación, operada por la Agencia Estatal China de Lanzamiento, Seguimiento y Control General de Satélites (CLTC), fue la primera de su tipo establecida por China fuera de su territorio.
El convenio original fue suscrito en julio de 2012 entre la CLTC y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales argentina. Cinco meses después, el gobierno de la provincia de Neuquén celebró un acuerdo complementario. La base ocupa un predio de 200 hectáreas, cedido por un período de 50 años, y cuenta con una antena de 35 metros de diámetro capaz de rastrear objetos a más de 300.000 kilómetros de distancia.
Desde su puesta en funcionamiento, especialistas en defensa señalaron que la antena podría ser utilizada para fines militares, incluida la interceptación de comunicaciones y el seguimiento de satélites. En 2024, el entonces embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley, expresó su preocupación por la presencia de fuerzas armadas chinas en Neuquén.
El Gobierno de Javier Milei adoptó en 2024 una resolución que otorga al Ministerio de Defensa la facultad de aprobar previamente cualquier proyecto de instalación de radares, estaciones terrestres y observatorios aeroespaciales en territorio nacional. Esta medida frenó la construcción de un radiotelescopio chino-argentino en San Juan.
En el plano de la política exterior, el Ejecutivo argentino prioriza el acercamiento a Estados Unidos, como lo evidencia la incorporación de aviones F-16 de origen danés, con aval estadounidense, en lugar de los cazabombarderos chinos JF-17 Thunder que se gestionaron durante la administración de Alberto Fernández.
El Gobierno argentino sostiene que la defensa de los intereses estratégicos nacionales debe prevalecer sobre consideraciones ideológicas. En ese marco, se evalúa exigir a las autoridades de la base china en Neuquén la máxima transparencia sobre sus operaciones, y no se descarta renegociar o rescindir el acuerdo si persisten las sospechas sobre su uso militar.
