Más de 20 años después de su primera edición, la Caravana Solidaria organizada por el Kawaclub reunió a miles de motociclistas en el Campo Argentino de Polo para llevar juguetes nuevos a niños del Hospital Garrahan y otras instituciones de salud de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
El domingo 17 de agosto, desde las 8:30, se llevó a cabo la Caravana Solidaria por el Día del Niño, organizada por el Kawaclub y liderada por Fernando Rivera. La concentración tuvo lugar en el Campo Argentino de Polo de la Ciudad de Buenos Aires, desde donde partieron miles de motociclistas hacia la Casa Garrahan, ubicada en el barrio de Parque Patricios.
La convocatoria, que se realiza desde 2006, reunió a participantes caracterizados como Batman, la Reina de Corazones, Alicia, el Hombre Araña, Jessie y Woody, Darth Vader, la Pantera Rosa y Stich, entre otros. A las 11, Fernando Rivera tomó juramento a los asistentes y los instó a “reír durante todo el recorrido hasta la Casa Garrahan y disfrutar”. Luego encendió una bengala verde, señal de partida para la columna de motos que se extendió por la Avenida del Libertador.
El origen de la iniciativa, según relató Rivera, se remonta a 2004, cuando su amigo escocés Robert Panton le contó sobre la tradición del Easter Egg Run en Glasgow, un desfile benéfico de motociclistas para el Royal Hospital for Children. En 2006, Rivera concretó la primera Caravana hacia la Casa Garrahan tras una charla con Bety Resnik, coordinadora de Relaciones Institucionales de la Fundación Garrahan.
“Desde que me contó cuál era su idea para ayudar y conseguir juguetes para los chicos que están en el hospital y en la casita, me pareció espectacular”, dijo Resnik. “Así, la gente se va involucrando con las verdaderas necesidades que tienen estos chicos que, a pesar de estar en una situación difícil, estar internados, alojados en la casa o vienen de muy lejos, el día que viene la caravana son ‘reconocidos’ y les traen juguetes nuevos”.
Rivera recordó que en la primera edición participaron unas 100 motos y que la respuesta de los niños fue un estímulo para continuar. “Desde la primera vez que fuimos unas 100 motos a la Casa Garrahan nos encontramos con un premio, porque había pequeños en tratamiento, algunos complicados con sus padres y estaban enloquecidos al vernos llegar y ellos nos brindaron sus sonrisas”, afirmó.
En esta edición, la preparación incluyó actividades de recaudación de fondos durante meses. Además de la Casa Garrahan, los juguetes fueron enviados a los hospitales Gutiérrez, Noél Sbarra, Pedro de Elizalde, Posadas, Sor María Ludovica de La Plata, de Niños de San Justo, Maternidad Sardá y Hospital Borda. Como reconocimiento a Robert Panton, se presentó la Guardia Escocesa de Buenos Aires con gaiteros y fusileros frente a la Casa Garrahan.
La entrega de juguetes duró aproximadamente una hora y media. Durante ese tiempo, algunos niños hospedados en la Casa Garrahan realizaron un circuito en triciclos o sidecars y se fotografiaron con los personajes. Los juguetes entregados fueron nuevos y sin pilas, según indicaron los organizadores, por indicación de las instituciones.
El Kawaclub recolectó juguetes nuevos durante el año. Rivera mencionó el caso de un hombre que se sumó a la Caravana y relató la historia de su hija fallecida, para quien las visitas de personas de distintos ámbitos fueron importantes durante su hospitalización. “No sabíamos lo que estaba atrás y con su historia entendimos que la caravana es algo que no podemos dejar de hacer”, dijo.
Resnik destacó la importancia de la continuidad de la caravana: “Todos los que participan vienen con mucha alegría, la caravana es vida, es juntarse y estar con el mismo fin. El impacto que tiene en los chicos es inimaginable, su alegría cuando las motos están llegando y con tantos juguetes es imparable”.
Cecilia Gallardo, voluntaria del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y presidente de CIVHA, sostuvo que “lo más importante de resto es lo que les cambia en el día a esas criaturas que están internadas”. “Los mismos médicos muchas veces nos dicen que hay remedios farmacológicos que curan los males y hay otros que no lo son y curan más que el propio remedio, como este tipo de acciones”, agregó.
Participantes como Romina y José, que asistieron por cuarto año vestidos de los payasos Morita y Tribilín, expresaron su satisfacción por la actividad. Ricardo, médico que asiste hace 10 años, señaló: “La caravana los chicos la esperan, a pesar de lo que están viviendo. Si con un gesto le podes sacar una sonrisa, vale más que salir a andar en moto por ahí”.
La Caravana Solidaria, que tiene su cita anual en la Ciudad de Buenos Aires, comenzó a expandirse a otras provincias. Este lunes 18 de agosto, una réplica de la iniciativa se realizará en Córdoba, organizada por un participante conocido como “el Batman cordobés”.
