El economista Aldo Abram analizó la política de acumulación de reservas del Banco Central, la evolución del consumo y las medidas oficiales recientes, como el aumento del salario mínimo y los créditos hipotecarios con fondos del FGS.
El economista Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, se refirió a la política de acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y a su impacto en la economía. En diálogo con un medio de comunicación, sostuvo que la compra de divisas por parte de la autoridad monetaria fue “excesiva” y que ese ritmo podría afectar el financiamiento interno y, en consecuencia, la recuperación económica.
Abram señaló que, luego de la recuperación posterior a las elecciones, en el segundo trimestre se registró una caída del nivel de actividad y del consumo. En ese contexto, el Gobierno anunció un aumento del salario mínimo a 1.070.000 pesos y la puesta en marcha de créditos hipotecarios financiados con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. Para Abram, la medida vinculada al FGS “se debió haber tomado hace tiempo”, ya que los activos de ese fondo no estaban actualizados por inflación y ahora podrán invertirse en instrumentos ajustados por UVA, lo que permitirá a los bancos otorgar créditos hipotecarios de largo plazo.
En cuanto a la política de reservas, el economista explicó que el BCRA ya había cumplido en julio la meta de compra de divisas prevista para todo el año. Según Abram, esa acumulación acelerada de reservas implica una salida de recursos al exterior que podrían haber financiado la economía doméstica. “Nos dejó sin financiamiento a toda la economía como para que pueda seguir recuperándose y aumentando el consumo y la inversión”, afirmó.
Abram también comparó la situación actual con episodios electorales previos, como agosto de 2019 o septiembre del año pasado, cuando se registraron tensiones cambiarias. En ese sentido, indicó que, a diferencia de esos momentos, hoy el BCRA es solvente y el Estado no tiene déficit fiscal. No obstante, remarcó que el Gobierno debe encontrar un equilibrio entre acumular reservas y permitir que la economía reciba financiamiento. “Hay que comprar más pausado”, sostuvo.
El economista también mencionó el contexto internacional, marcado por la guerra comercial entre Estados Unidos e Irán, que genera incertidumbre global y reduce el flujo de capitales hacia países emergentes. En ese escenario, recomendó moderar la compra de divisas para que los capitales que ingresan se destinen al consumo y la inversión.
Finalmente, Abram consideró que, si bien la acumulación de reservas fortalece al BCRA de cara a las próximas elecciones, un costo excesivo en términos de bienestar podría tener consecuencias electorales. “Si la gente llega con la sensación de haber pagado un alto costo de bienestar por tener este Banco Central ultra solvente en dólares, por ahí no te vota”, concluyó.
