Según el Ag Barometer Austral, si bien un 64% considera que hoy es un buen momento para realizar inversiones importantes, apenas alrededor del 39% del total prevé concretarlas en el corto plazo.
La confianza del productor agropecuario se mantiene, pero las decisiones de inversión avanzan con prudencia. Así lo indica la medición julio-agosto del Ag Barometer Austral, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. El 64% de los consultados considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes, mientras que solo el 39% prevé concretarlas en el corto plazo.
El relevamiento muestra que el productor mantiene una visión favorable sobre el mediano y largo plazo, aunque antes de invertir analiza la rentabilidad esperada, el nivel de riesgo y las alternativas de financiamiento. Esta cautela también se observa en las decisiones sobre siembra, comercialización de granos e incorporación de tecnologías. Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, afirmó: “La confianza está, pero la inversión se decide con selectividad”.
El índice general de confianza retrocedió un 2,7% respecto de la medición de mayo-junio y se ubicó en 147 puntos. El indicador continúa en niveles históricamente elevados y se mantiene cerca del máximo alcanzado a fines del año pasado.
La diferencia entre la percepción del contexto y la decisión efectiva de invertir es uno de los datos relevantes del trabajo. Seis de cada diez productores consideran favorable el escenario para realizar inversiones importantes, pero menos de cuatro de cada diez tienen previsto avanzar en el corto plazo.
Steiger explicó: “El productor agropecuario mantiene una mirada favorable sobre el mediano y largo plazo, pero no está dispuesto a comprometer capital sin evaluar cuidadosamente el retorno, el riesgo y las condiciones de financiamiento”.
El estudio indagó sobre el destino de las inversiones. La tierra es la principal alternativa, con el 35% de las preferencias. Le siguen los tractores (23%), la hacienda de cría (19%) y las sembradoras (16%). La compra de campos representa una apuesta patrimonial de largo plazo, la maquinaria busca eficiencia operativa y la inversión en vientres refleja confianza en el negocio ganadero.
En agricultura, el 68% de los productores afirmó que mantendrá sin cambios su esquema de siembra para la próxima campaña. Sobre la estrategia comercial de la soja, la mayoría manifestó que conserva parte de la mercadería para financiar alquileres, afrontar gastos de la próxima campaña y preservar capital de trabajo.
El trabajo también registró cambios en la incorporación de herramientas digitales. El 73% de los productores considera que el uso de inteligencia artificial y herramientas de digitalización traerá beneficios a la gestión de su explotación.
