El nuevo monarca noruego pronunció su primer discurso oficial tras el fallecimiento de su padre, el rey Harald V, ocurrido el viernes a los 89 años. En su alocución, Haakon VIII destacó el legado familiar y los principios de la monarquía constitucional.
OSLO.– El rey Haakon VIII de Noruega pronunció este sábado su primer discurso oficial tras asumir el trono, luego del fallecimiento de su padre, el rey Harald V, ocurrido el viernes a los 89 años. En su alocución, transmitida por televisión desde el Palacio Real, el monarca se refirió a su padre como “un padre tan bueno” y expresó su compromiso con el lema familiar “Todo por Noruega”.
Haakon VIII, quien desempeñará funciones principalmente protocolarias al igual que su padre, se presentó en el palacio junto a su hija, la princesa Ingrid Alexandra, de 22 años, para informar oficialmente al gobierno sobre el deceso. Durante el discurso, el rey elogió a Harald V como un hombre de familia y destacó su forma afable de relacionarse con la gente.
“Tomaré el nombre de Haakon VIII y perpetuaré el lema que mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo eligieron: ‘Todo por Noruega’”, declaró el monarca. En referencia a su hermana, la princesa Martha Louise, agregó: “Mi querido padre, gracias por ser un padre tan bueno para Martha y para mí”.
El nuevo rey subrayó que este sábado se cumplía el 58º aniversario de boda de sus padres, Harald V y la reina Sonja, quien lo sobrevive. “Felicidades por su aniversario de boda, querida mamá”, expresó Haakon VIII.
En su discurso, el rey también se refirió a los fundamentos de la monarquía constitucional noruega. “Creemos en nuestro sistema de autogobierno y en la democracia. Creemos en una sociedad basada en el Estado de derecho, en la que todas las personas tienen el mismo valor”, afirmó. Además, señaló que “creemos en una Noruega en la que haya sitio para todos”.
Haakon VIII asumió el trono de forma automática tras la muerte de su padre, según lo establecido por la monarquía constitucional de Noruega. No se espera que sea coronado en su juramento del martes ante el Parlamento, práctica abolida en 1908, aunque podría optar por una ceremonia de bendición en la catedral de Trondheim, donde los reyes noruegos fueron coronados entre 1814 y 1906.
Tras el discurso, las personas que seguían el acto frente al palacio aplaudieron espontáneamente. El primer ministro, Jonas Gahr Stoere, declaró que Haakon VIII comparte cualidades con su padre, entre ellas “la capacidad de crear un ambiente de unión”.
La alcaldesa de Oslo, Anne Lindboe, fue la primera en escribir un mensaje en el libro de condolencias abierto en el ayuntamiento de la capital. “Querido rey Harald, usted no necesitaba ninguna corona para ser rey. Gracias infinitas por todo lo que hizo por nuestra ciudad. Nunca lo olvidaremos”, escribió.
Desde el extranjero llegaron homenajes de monarquías europeas y líderes mundiales, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó a Harald V como “un hombre fuerte, orgulloso y enormemente respetado”.
Desde el fallecimiento de Harald V, miles de personas acudieron al Palacio Real para despedirse del difunto rey, donde se instaló su capilla ardiente. Las banderas ondearon a media asta en todo el país y se colocaron retratos del monarca en paradas de colectivos, tranvías, estaciones de metro, comercios y edificios públicos.
La avenida Karl Johan, principal arteria del centro de Oslo, registró una gran concurrencia de personas que se dirigían al palacio con flores, tarjetas y banderas. Algunos asistentes recordaron el espíritu de inclusión del difunto rey. Veselina Vitanova, profesora originaria de Bulgaria, declaró: “Significó mucho para nosotros, los inmigrantes (…) Nos sentimos realmente muy incluidos. Por eso, gracias a él, me siento tan noruega”.
Mari Eidsvaag, de 32 años, portaba una camiseta con una frase del discurso que Harald V pronunció en 2016: “Los noruegos son chicas que aman a chicas, chicos que aman a chicos y chicas y chicos que se aman entre sí”. Eidsvaag señaló que “eso resume cómo se sentía él respecto a las personas y cómo quería que los noruegos nos sintiéramos los unos con los otros”.
Haakon VIII accede al trono en un contexto marcado por escándalos que afectaron a la monarquía noruega, entre ellos los vínculos de la reina Mette-Marit con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, la condena de su hijastro por dos violaciones y las actividades de la pareja formada por la princesa Martha Louise y un estadounidense autoproclamado chamán. Además, la familia real atravesó un período difícil por los problemas de salud de Harald V y de Mette-Marit, quien padece una enfermedad pulmonar incurable y fue sometida a un trasplante de pulmones en junio.
Agencias Reuters, AP y AFP
