El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció durante aproximadamente seis horas ante el Congreso de los Diputados en el marco de la crisis política y migratoria en Ceuta. Durante la sesión, Sánchez defendió su gestión y evitó acusar directamente a Marruecos, mientras que la oposición y algunos aliados parlamentarios cuestionaron su postura.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció durante aproximadamente seis horas ante el Congreso de los Diputados en el marco de la crisis política y migratoria en Ceuta. Según el corresponsal de +Perfil en España, Marcelo Molina, Sánchez defendió su gestión y evitó realizar una acusación directa contra Marruecos, señalando que no cuenta con pruebas sólidas para hacerlo, pese a la existencia de informes que apuntan a responsabilidades de ese país.
Durante su intervención, Sánchez defendió su política migratoria y la calificó como “la mejor de Europa”, en comparación con la situación de Italia.
Intercambio con Alberto Núñez Feijóo
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, preguntó directamente a Sánchez: “¿Qué sabe Marruecos de usted?”. Feijóo añadió que “España no puede tener a un presidente bajo chantaje”, en referencia al caso Pegasus y al espionaje que habría sufrido el propio Sánchez.
En su respuesta, Sánchez calificó a Feijóo de “ruin e hipócrita” y afirmó que buscaba obtener rédito político de la crisis. También declaró: “Usted no manda ni en su partido”.
Intercambio con Santiago Abascal
La discusión con el líder de Vox, Santiago Abascal, fue más intensa. Sánchez acusó a Vox de promover “políticas de muerte” y los definió como “una banda de pirómanos, racistas y traficantes de odio”. Además, sostuvo que “ustedes hubieran preferido matar a miles de jóvenes para evitar tener que gestionar una crisis al otro lado de la frontera”.
Abascal respondió con dureza y afirmó que “todo España sabe que usted tiene la empatía de un asesino en serie”.
Polémica por la embajadora de Marruecos
Durante la sesión, se generó una controversia en torno a la convocatoria de la embajadora de Marruecos. Sánchez afirmó que había sido convocada, pero luego se conoció que la embajadora no se encontraba en España y que el contacto se realizó con el encargado de negocios. La oposición comparó esta situación con la convocatoria a los embajadores de Italia y Argentina, señalando una diferencia de trato hacia Marruecos.
Aislamiento político de Sánchez
Según Marcelo Molina, Sánchez quedó aislado en su interpretación de la crisis. Todos los aliados del Gobierno, incluido Junts, acusaron a Marruecos. Junts, aunque mantuvo su apoyo parlamentario, sostuvo que Sánchez estaba “inhabilitado para gobernar después de lo que pasó en Ceuta”. Molina afirmó que “el único que quedó con la tesis de que Marruecos, por ahora, no tiene responsabilidad, es Pedro Sánchez y los miembros del Partido Socialista”.
Protestas en Madrid y Ceuta
La tensión institucional se trasladó a las calles de Madrid, donde se registraron movilizaciones a favor y en contra del presidente, con enfrentamientos que incluyeron gases lacrimógenos y balas de goma, según describió Molina. En Ceuta, los habitantes siguieron la comparecencia con atención.
Molina señaló que la pregunta más grave aún no tiene respuesta oficial: “¿Qué pasó? El qué pasó es algo que oficialmente todavía no se sabe”. Mientras Sánchez reclama pruebas antes de responsabilizar a Marruecos, la oposición, los informes y parte de sus aliados incrementan la presión sobre el Gobierno.
