La especialista uruguaya en terapia cognitivo conductual publicó el libro “Decido quererme”, en el que traza una hoja de ruta para fortalecer la autoestima y diferenciarla del narcisismo.
La psicóloga, conferencista y escritora uruguaya Sabina Alcarraz, especializada en terapia cognitivo conductual, ansiedad, estrés, adicciones y valoración personal, publicó el libro “Decido quererme”, en el que aborda el concepto de amor propio y brinda herramientas para desarrollarlo. En diálogo con este medio, explicó que el amor propio “lejos de ser un lujo, es un pilar del bienestar mental” y que su construcción requiere un proceso de introspección y autoconocimiento.
Alcarraz señaló que, durante sus 15 años de trayectoria clínica, el amor propio fue un “denominador común” en sus pacientes. Afirmó que un 98% de las consultas, directa o indirectamente, están relacionadas con la autoestima. “A veces tienen clarísimo que es un tema en el cual quieren indagar; otras, llegan frustrados, sintiéndose incapaces de cumplir con sus objetivos y bastante perdidos”, declaró.
La especialista identificó dos etapas de la vida en las que la autoestima presenta mayores cambios: la adolescencia, por la formación de la identidad y la comparación con pares, y la etapa posterior a los 40 años, especialmente en mujeres, debido a factores hormonales que afectan la imagen personal.
En cuanto a la dificultad de decidir quererse a uno mismo, Alcarraz la calificó como “un poco por arriba del cinco” en una escala del 1 al 10. Explicó que no es una decisión sencilla porque implica “un trabajo de introspección importante” y que vivimos en “una era de aceleración y exigencia” que dificulta estos procesos.
La psicóloga recomendó dedicar 15 minutos diarios a la introspección y al autoconocimiento. Sugirió preguntarse sobre los gustos personales, las actividades que generan bienestar o malestar, y evaluar si esos gustos cambiaron con el tiempo. También destacó la importancia del registro escrito de emociones, al que denominó “cuaderno de desarrollo personal”, señalando que escribir a mano activa “otras zonas del cerebro relacionadas con la atención y la concentración”.
Alcarraz diferenció el amor propio del narcisismo. Sostuvo que “una persona narcisista es soberbia, altanera, petulante y su ego se eleva bajando el ego del otro, denigrándolo”, mientras que el amor propio “tiene que ver con conocerse a uno mismo, con respetarse, cuidarse y saber poner límites”. Añadió que “el amor propio tiene que ver con que el valor venga de adentro y no de afuera”.
En relación con el diálogo interno, la especialista indicó que el primer paso es detectar si la voz interna es nociva, ya que “lo que decís reiteradamente, tu mente lo termina creyendo”. Propuso reconocer aspectos positivos y realizar afirmaciones para que ese diálogo se convierta en un aliado.
Sobre las rupturas amorosas, Alcarraz afirmó que pueden ser una oportunidad de crecimiento personal, ya que liberan tiempo y energía que pueden redirigirse hacia el desarrollo personal. Aclaró que, tras atravesar el duelo, es necesario “ser proactivo, realizar movimientos, generar nuevos hábitos y rutinas relacionados con lo que nos gusta”.
La psicóloga explicó cómo identificar si una relación fortalece o socava el amor propio. Señaló que una pareja que apoya escucha con empatía y aporta ideas, mientras que una que socava tiende a hacer dudar a la persona de sus capacidades. “En los peores casos, busca denigrarte y pisotearte”, declaró.
Finalmente, Alcarraz afirmó que el amor propio se manifiesta en acciones cotidianas, como tomar un café o meditar unos minutos. Sostuvo que “el amor propio no tiene por qué ser una cosa supermacro” y que su práctica diaria incluye aceptar las emociones negativas y racionalizarlas para entender su origen.
