El electricista y técnico en climatización Carlos Llull explicó en su canal de YouTube las características de los ventiladores de techo, los modelos recomendados y el consumo energético en comparación con el aire acondicionado.
Durante el verano, mantener los ambientes frescos sin disparar el consumo eléctrico es una preocupación habitual. Los ventiladores de techo se presentan como una alternativa de bajo consumo frente al aire acondicionado, aunque su funcionamiento genera algunas confusiones.
El electricista y técnico en climatización Carlos Llull explicó a través de un video publicado en su canal de YouTube cuáles son las características de estos equipos, qué modelo recomienda y cuánto pueden consumir en comparación con un aire acondicionado.
Uno de los principales errores, según el especialista, consiste en creer que el ventilador reduce directamente la temperatura del ambiente. “Probablemente sea el error más común que veo todos los veranos. Mucha gente dice: ‘Carlos, he puesto un ventilador de techo y enfría muchísimo’, y mi respuesta siempre es la misma: ‘no, un ventilador de techo no enfría el aire'”, afirmó Llull.
El movimiento del aire acelera la evaporación del sudor sobre la piel y favorece que el cuerpo libere calor con mayor facilidad. Aunque el termómetro mantenga la misma temperatura, la percepción puede ser más agradable. Además, la circulación evita que el aire caliente quede acumulado alrededor del cuerpo y facilita la pérdida de calor corporal.
Llull advirtió que no todos los equipos tienen el mismo rendimiento. En el mercado conviven ventiladores tradicionales con motores de corriente alterna (AC) y modelos más modernos con motores de corriente continua (DC). La diferencia está en la eficiencia energética y el funcionamiento: los motores DC ofrecen un flujo de aire similar con menor consumo y, en general, producen menos ruido, algo valorado cuando el equipo se utiliza durante la noche.
“Si hoy tuviera que instalar un ventilador de techo en mi casa, personalmente elegiría un modelo con motor de corriente continua”, sostuvo el especialista.
Para dimensionar el gasto, Llull planteó el caso de un ventilador de 30 vatios utilizado durante ocho horas. El consumo sería de unos 0,24 kWh. Con un valor hipotético de 0,10 euros por kWh, representaría aproximadamente 0,024 euros por noche.
En comparación, un aire acondicionado moderno con tecnología inverter, con un consumo medio de 600 vatios, podría alcanzar unos 4,8 kWh durante ocho horas. Con el mismo precio de referencia, serían alrededor de 48 céntimos por noche.
Llull aclaró que ambos aparatos cumplen funciones diferentes: “¿Es más caro que un ventilador? Sí, por supuesto, muchísimo más, pero también estamos comparando dos sistemas completamente diferentes. Uno únicamente mueve el aire, el otro está extrayendo calor de la vivienda y reduciendo realmente la temperatura de la habitación. No es una comparación totalmente justa”.
La recomendación del especialista no pasa por elegir entre una tecnología y otra. “No hay que elegir uno u otro, sino aprovechar las ventajas de ambos”, sostuvo. La combinación permite utilizar el ventilador para mejorar la sensación de frescor y reservar el aire acondicionado para los momentos en que sea necesario reducir la temperatura del ambiente, con el objetivo de mejorar el confort y moderar el consumo eléctrico.
