La fundadora de Madres del Dolor presentó la nueva ONG en un acto en el Salón Dorado de la Legislatura porteña, donde pidió avance parlamentario para una iniciativa con media sanción.
Viviam Perrone, fundadora de la Asociación Madres del Dolor, presentó oficialmente la Asociación Internacional de Víctimas de Tránsito en un acto realizado el pasado jueves en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. La convocatoria estaba prevista para las 18, pero desde temprano asistieron familiares de víctimas de siniestros viales, referentes de organizaciones, políticos de distintos partidos y personalidades del ámbito público.
Bajo el lema “Porque cada vida cuenta y cada acción puede salvar una vida”, se remarcó la importancia de generar un cambio cultural para reducir las tragedias viales. Según explicó Perrone en su discurso, la nueva organización tiene como objetivo fortalecer la prevención de siniestros mediante campañas de concientización, educación vial y acompañamiento a víctimas y familiares.
La conductora Georgina Barbarossa, madrina de la asociación, dirigió unas palabras a los presentes. También se leyeron mensajes de apoyo del actor Ricardo Darín y del especialista en seguridad vial Ernesto Arriaga, nominado padrino de la ONG.
Durante el acto, Perrone recordó el caso de su hijo Kevin Sedano, fallecido el 8 de mayo de 2002 tras ser atropellado por un conductor que se dio a la fuga en la avenida del Libertador, en Olivos. “Desde la muerte de Kevin, transformamos el dolor en cambios: agravantes penales, alcohol cero y una ley de víctimas”, afirmó.
Perrone señaló que el proyecto de ley presentado en el Congreso tiene media sanción de la Cámara de Senadores y está trabado en Diputados. “Pierde estado parlamentario a fin de año”, advirtió, y pidió que se trate.
Además, mencionó que en Argentina mueren 8.000 personas por año en siniestros viales y que a nivel mundial la cifra asciende a 1,2 millones. “Todo prevenible, pero no se previene”, sostuvo.
Finalmente, reclamó más controles, campañas y acompañamiento a las víctimas. “De nada sirve tener una ley de alcohol cero si después no se controla”, concluyó.
