Charles Spencer publicó ‘El canto del cisne: Diana, mi hermana’, un libro con revelaciones sobre la vida de la princesa de Gales y su relación con la familia real británica.
Este martes salió a la luz en Inglaterra y en otros 20 países el libro El canto del cisne: Diana, mi hermana (Swan Song: Diana, My Sister, en el inglés original). En sus páginas, Charles Spencer relata detalles de la vida de su hermana Lady Diana Spencer y de la relación de ella con el entonces príncipe Carlos de Inglaterra.
Estas memorias firmadas por el Conde de Spencer contienen material sobre la Familia Real Británica. El libro presenta revelaciones que posicionan a la princesa de Gales como una mujer que padeció su matrimonio con el actual monarca de Inglaterra.
Las anécdotas que firma Charles Spencer provocaron la respuesta del Palacio de Buckingham. Un vocero del ahora rey Carlos III hizo la siguiente declaración pública tras conocerse el contenido del libro: “Su majestad es consciente de que el dolor del duelo fraternal puede nublar la razón, afectar al juicio y alterar la memoria”.
Estas son las diez revelaciones que deja Charles Spencer en El canto del Cisne:
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Diana quería romper su compromiso con Carlos
Diana y Carlos, los príncipes de Gales, se casaron en la Catedral de San Pablo, en Londres, el 29 de julio de 1981, en una ceremonia llamada “la boda del siglo”. Sin embargo, unos días antes de este evento Lady Di estuvo a punto de suspender el casamiento. Ella había descubierto una pulsera que él le había comprado a Camilla Parker Bowles (actual esposa del monarca). El libro cuenta que en una fiesta ella sintió que su prometido mostraba desinterés hacia su persona. La novia acudió a su padre Edward John, el octavo conde de Spencer, para suspender la boda, pero el hombre se negó porque ya era tarde para hacerlo y no quería avergonzar a la familia real. -
La tristeza en la mañana de la boda
Charles Spencer cuenta que la misma mañana de la boda con Carlos él encontró a su hermana “sumida en un silencio sombrío” en Clarence House. “Mucho después supe que, tal como le había confiado a una amiga cercana, su futuro esposo le había confesado el día anterior que, si bien estaba muy feliz de casarse, no estaba enamorado de ella”, escribió el autor. -
¿Carlos enamorado de su valet?
El conde de Spencer cuenta un almuerzo que tuvo con su hermana en San Lorenzo, el restaurante favorito de ella en Londres, en el que la princesa le confesó que quería divorciarse de Carlos. No hacía mucho que estaban casados y el autor aseguró que se sorprendió con esa revelación. Pero de inmediato, ella justificó su decisión al revelar: “Mi marido está enamorado de su ayudante de cámara”. “No mencionó el nombre del empleado, yo nunca le pregunté quién era ni por qué creía algo tan improbable”, expresa Spencer en su libro y remata: “No era importante: lo que importaba era el fin de su matrimonio y de sus sueños”. La revista ParisMatch arriesga: “Charles Spencer revive viejos rumores infundados y olvidados que sugerían que el príncipe Carlos era bisexual y tenía una relación con un miembro de su staff personal, Michael Fawcett”. -
Los pensamientos suicidas de Diana
Spencer cuenta que cuando, a poco de casarse, la relación entre Carlos y Diana no funcionaba, la joven esposa real comenzó a sufrir depresión crónica y trastornos alimentarios. En esos tiempos difíciles, la princesa llegó a manejar hasta Beachy Head, en el East Sussex, uno de los acantilados marinos más altos de Inglaterra con el fin de quitarse la vida. “Contemplaba la posibilidad de acabar con todo”, asegura Spencer, que luego aclara: “El amor por sus hijos le impidió llegar más lejos”. -
La reacción “despreocupada y jovial” de Carlos ante la muerte de Diana
Diana murió en un accidente automovilístico en París el 31 de agosto de 1997. Entonces tenía 36 años y ya se encontraba divorciada de Carlos. Spencer cuenta lo poco que pareció afectarle al entonces príncipe de Gales el fallecimiento de su ex y madre de sus dos hijos. Carlos lo llamó al conde de Spencer luego de saber del accidente y esto cuenta el autor: “A diferencia de mis otros interlocutores, que estaban claramente conmocionados y apenas podían ofrecer sus condolencias o ayuda, lo encontré despreocupado y jovial. Parecía que le hubiera tocado la lotería, pensé en ese momento”. Luego, el hermano de Diana explica que la reacción del príncipe podría tener que ver con que, a partir de ese momento, sí iba a poder casarse con Camila Parker Bowles, la mujer que en realidad amaba. -
La reina ante el accidente de Diana
El libro también hace una referencia a las primeras palabras que expresó la reina Isabel II al conocer la noticia del accidente de su nuera Diana. Aunque Spencer aclara que en un primer momento no se conocía la gravedad del choque, la soberana habría exclamado con un tono ácido: “¿Qué estará tramando ahora?”. -
“Pronto la habremos olvidado”
La obra de Spencer recrea otro momento tenso en la relación entre los excuñados, el príncipe de Gales y el Conde de Spencer. Otra discusión telefónica entre ambos tuvo lugar cuando se organizaban los funerales de Diana. Carlos había decidido que sus hijos, William y Harry, entonces de 15 y 12 años, caminaran tras el ataúd de su madre en el cortejo. Algo que se encontró con la oposición de su tío y tutor. Totalmente irritado por la postura de Spencer, el actual monarca le habría dicho a su excuñado: “Siempre es el mismo problema con tu familia. ¡No tenés sentido del deber!“. Y luego fue más allá; en referencia a su exmujer, dijo algo que dejó mudo a su interlocutor: ”No te preocupes, ¡pronto la habremos olvidado!“. -
Isabel quiso restituir un título a Diana
Luego de divorciarse de Carlos, Diana podía seguir ostentando el título de princesa, pero la Casa Real había decidido quitarle el tratamiento de Alteza Real (Her Royal Highness). Spencer cuenta en su libro que, luego de la ceremonia fúnebre de Diana en la Abadía de Westminster, que fue vista por unas 2500 millones de personas en todo el mundo, la reina Isabel II le transmitió a través de un secretario la idea de restituir a la princesa el tratamiento de Alteza que le había quitado. La monarca tenía intención de grabar esa distinción en la lápida de Diana. Pero el conde de Spencer se negó. “Este título jamás debió habérsele arrebatado en vida, lo que habría hecho inútil otorgárselo tras su muerte”, protestó entonces el autor del libro, que definió ese intento real de reivindicación como un “premio consuelo”. -
Niñeras violentas
El canto del cisne cuenta también episodios de la infancia que compartieron Charles y su hermana Diana, que era tres años mayor que él. Entre momentos felices de la familia, también hubo escenas de violencia que ejercían sobre ellos algunas de sus niñeras, que les impartían una educación en extremo rigurosa. Charles Spencer describe a la primera de sus cuidadoras como “una arpía con cara de cuchillo” que acostumbraba golpearlos con una cuchara de madera. La segunda de ellas, en tanto, era peor que la primera: pegaba sus cabezas contra una pared de hormigón blanco que se encontraba frente al baño de la guardería. Y nunca fueron reprendidas por sus excesos. -
Diana podría padecer TDAH
Aunque en su momento no fue diagnosticada, Charles Spencer cree firmemente que su hermana padecía TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). El autor de El canto del cisne dice que en los informes escolares de Diana ya podría advertirse ese cuadro. La pequeña Spencer mostraba escasa capacidad de concentración, dificultades para atender en clase y un rendimiento académico marcado por esas dificultades. El propio conde de Spencer fue diagnosticado recientemente con ese trastorno y con ello reafirma su teoría de que lo mismo atravesaba su hermana, que también mostraba una marcada sensibilidad ante el rechazo. Según el escritor, lo que siempre fue destacado en Diana como paranoia o inestabilidad emocional pudo estar relacionado con el TDAH.
