El fenómeno climático El Niño, con previsiones de lluvias intensas, coincide con el inicio de la temporada del mosquito Aedes aegypti. Especialistas señalan que el efecto sobre el dengue depende de múltiples variables, mientras las cifras de vacunación muestran un alcance limitado.
El fenómeno climático El Niño, con previsiones de lluvias intensas en varias regiones de Argentina, coincide con el inicio de la temporada del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue. Especialistas consultados por Clarín señalaron que el impacto sobre la enfermedad depende de múltiples variables y que no es posible prever con certeza la magnitud de un posible brote.
Tomás Orduna, ex jefe del Servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital de Infecciosas “Francisco J. Muñiz”, afirmó: “La primera cosa es aclarar que todos hacemos futurología relativa a este tema. Nadie tiene la capacidad de decir qué cosa se va a cumplir con respecto al dengue”. No obstante, indicó que las características climatológicas del Niño muestran previsiones de gran impacto en el Litoral y Nordeste, con posibilidad de extenderse al área metropolitana y Centro.
Orduna explicó que la temporada del Aedes aegypti comienza en Misiones en octubre y en el AMBA en noviembre-diciembre, y que podría coincidir con temperaturas adecuadas y mayor probabilidad de agua. “El agua es indispensable para el ciclo del mosquito: los huevos depositados en las paredes de recipientes pueden permanecer allí hasta entrar en contacto con ella”, recordó.
Sin embargo, el médico introdujo un posible efecto paradojal: “Las mismas lluvias abundantes que multiplican los lugares capaces de acumular agua pueden, si son suficientemente intensas, desbordar o lavar determinados criaderos y arrastrar estados inmaduros del mosquito”. Aclaró que esto no convierte a un Niño intenso en un factor protector, ya que el resultado depende de cuánto llueva, cómo llueva, dónde quede el agua y de múltiples variables ambientales y epidemiológicas.
Consultado sobre las dos temporadas previas sin brotes significativos, Orduna respondió: “No mucho, y fue llamativo, porque tampoco hubo tanto mosquito de aquel que pica y molesta especialmente porque zumba. ¿Se puede decir que evidentemente hubo algún efecto de la combinación de agua y lluvia? ¿Será por eso que no hubo brotes?”. Para el especialista, “nada de esto queda claro, principalmente porque es un fenómeno multicausal”.
En cuanto a la vacunación, el infectólogo Pablo Bonvehí, director del área de Infectología del CEMIC, estimó que el país lleva administradas unas 2 millones de dosis entre los sectores público y privado. Bonvehí aclaró que “no todo el mundo completa el esquema”, y mencionó que en Vacunar se administraron 244.940 dosis pero a 150.793 personas, lo que indica que un 20% recibió solo una inyección.
El Ministerio de Salud de la Nación informó que desde 2024 distribuyó a las provincias 303.180 dosis: 97.000 en 2024, 63.000 en 2025 y 143.180 este año. La estrategia se orientó a 11 provincias consideradas “con potencial epidémico”: Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero.
Según el NOMIVAC, el registro nacional de vacunas, figuran 1.671.930 dosis administradas, incluyendo sectores público y privado. Si todas las personas hubieran recibido las dos dosis del esquema, los vacunados serían 835.965. Sin embargo, el laboratorio que comercializa la vacuna lleva entregadas 2,4 millones de dosis, suficientes para 1,2 millones de personas. Esto indica que algunas dosis no fueron usadas y otras no fueron registradas adecuadamente.
El esquema de inmunización recomendado por el Ministerio de Salud asegura proteger contra los cuatro serotipos de dengue. Orduna apoyó la recomendación de vacunar a la población de 4 a 59 años residente en provincias expuestas, pero recordó que para Chikungunya no hay vacuna disponible en Argentina. Enfatizó la necesidad de campañas de prevención enfocadas en el mosquito: usar ropa larga holgada en lugares abiertos y, principalmente, descacharrar y cepillar con lavandina donde pueda haber huevos pegados.
Si bien los partes epidemiológicos consideran interrumpida la transmisión viral autóctona sostenida, el virus del dengue circula en países vecinos y puede llegar al país, al igual que el mosquito.
