El Comando Sur de los Estados Unidos notificó formalmente al Estado Mayor Conjunto argentino la suspensión del ejercicio militar bilateral denominado Daga Atlántica. La maniobra, programada para iniciarse el próximo 6 de abril en múltiples puntos del territorio argentino, fue cancelada sin una nueva fecha definida, dejando la agenda abierta.
Un revés operativo y logístico
La decisión, calificada oficialmente como “operativa”, llega en un momento de tensión internacional y representa un contratiempo para las Fuerzas Armadas argentinas. Estas ya habían comprometido recursos y logística para un despliegue inusual, considerando sus limitaciones presupuestarias crónicas. El ejercicio prometía ser una instancia clave de entrenamiento conjunto y modernización.
La noticia alcanzó al ministro de Defensa, Carlos Presti, quien se encontraba de visita oficial en Washington. En el Pentágono, Presti mantuvo reuniones con altos funcionarios de la cartera de Defensa estadounidense, donde se trataron temas de cooperación bilateral, incluyendo la posible adquisición de helicópteros Black Hawk y vehículos blindados Stryker.
Impacto en la planificación y los recursos
Según información recabada, la suspensión responde a una reasignación de recursos militares críticos por parte de Washington, entre los que se mencionan aviones de transporte estratégico Lockheed C-5 Galaxy. Estos activos se encuentran en alerta ante los desarrollos en otras regiones, lo que complica su despliegue para ejercicios a menor escala.
Daga Atlántica iba a ser uno de los operativos combinados más significativos del año para Argentina junto con el ejercicio UNITAS, previsto para septiembre en Perú. El jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Della Nogare, y el secretario de Asuntos Internacionales, Daniel Martella, deberán ahora reconfigurar la planificación militar anual.
Enfoque en la agenda de seguridad
El ejercicio suspendido tenía como eje central la lucha contra el crimen organizado transnacional y el denominado narcoterrorismo. Las maniobras planificadas incluían simulacros de rescate de rehenes, operaciones contraterroristas y entrenamiento en ciberdefensa, áreas que rozan los límites entre las leyes de Defensa y de Seguridad Interior.
Para facilitar su realización, el gobierno argentino evaluaba incluso la posibilidad de recurrir a un decreto de necesidad y urgencia en caso de que el Congreso no aprobara a tiempo el ingreso y salida de tropas extranjeras, subrayando la importancia estratégica que se le otorgaba a la cooperación con Washington.
Mirada hacia el futuro
Mientras tanto, las fuerzas argentinas mantienen su participación confirmada en el ejercicio UNITAS de septiembre. Además, se espera el paso del portaaviones de propulsión nuclear USS Nimitz por aguas del Atlántico Sur a fines de abril, como parte del despliegue “Southern Seas 2026”.
Argentina integrará el grupo de países con los que la Marina estadounidense realizará maniobras durante ese tránsito, junto a Brasil, Chile, Colombia y México. Si bien el Nimitz no atracará en puerto argentino por limitaciones de infraestructura, se evalúa la posibilidad de una visita protocolar del presidente Javier Milei a bordo de la nave durante su paso frente a Mar del Plata.
