El escenario político para la administración del presidente Javier Milei se ha tornado significativamente más complejo en las últimas semanas. Una serie de eventos, que van desde investigaciones judiciales hasta una marcada caída en los índices de aprobación, han delineado lo que analistas consideran el momento de mayor presión desde el inicio de su mandato.
Un frente judicial con múltiples aristas
Dos casos han captado la atención pública y judicial. Por un lado, se investiga el viaje del vocero presidencial, Manuel Adorni, a Punta del Este en un avión privado. Las declaraciones de Agustín Issin, el broker que intermedió la operación, ante el juez Ariel Lijo, contradijeron versiones oficiales al señalar que el productor televisivo Marcelo Grandío habría pagado el traslado. Esto generó interrogantes sobre la trazabilidad de los fondos y la coherencia entre gastos e ingresos declarados.
En paralelo, continúa avanzando la causa conocida como $Libra, que involucra una presunta estafa con criptomonedas. Las pruebas incorporadas al expediente, que incluyen registros de comunicaciones y datos técnicos, han comenzado a contradecir las explicaciones brindadas por el propio Presidente sobre su posible participación en la promoción del activo digital.
El impacto en la opinión pública
Este doble frente de controversias ha tenido un efecto tangible en la percepción ciudadana. Diversas consultoras registran un deterioro continuo en la imagen del Gobierno. Según Atlas-Intel, la desaprobación a la gestión de Milei alcanzó el 61.6%, su nivel más alto, mientras que la aprobación cayó al 36.4%. Este es el tercer mes consecutivo de caída, revirtiendo la mejora observada en febrero.
Otras mediciones, como las de Zuban-Córdoba e Innova, reflejan tendencias similares: una mayoría de los encuestados evalúa negativamente la administración y extiende una percepción de corrupción más allá del caso Adorni.
El factor económico y la confianza
El malestar social se potencia con la percepción sobre la economía. Estudios indican que tres de cada cuatro argentinos consideran mala la situación del mercado laboral, y dos tercios tienen una visión negativa de la economía general. Más de la mitad de la población anticipa que reducirá sus compras en los próximos meses.
Un indicador menos mediático pero revelador es el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad de San Andrés, que muestra una erosión constante. Lo que comenzó como una reserva de expectativa, incluso en sectores no oficialistas, se ha ido desgastando en cada medición sucesiva, ubicándose hoy por debajo del punto de partida.
La respuesta política y las ausencias
Frente a la crisis, la Casa Rosada ha optado por mantener un respaldo público a su vocero. Sin embargo, este apoyo comienza a ser interpretado por observadores más como una necesidad táctica que como una convicción plena. Esta lectura se vio reforzada por las ausencias notorias de la ministra Sandra Pettovello y del ministro del Interior, Diego Santilli, en la conferencia de prensa donde Adorni intentó dar explicaciones.
El conjunto de estas señales –judiciales, políticas y de percepción– configura un cambio de clima para el Gobierno. No se trata de un episodio aislado, sino de una acumulación de factores que, en su interacción, están moldeando el momento más delicado de la administración de Javier Milei hasta la fecha.
