La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza actualizó su Lista Roja, reclasificando al emblemático pingüino emperador como especie en peligro, junto a los lobos finos antárticos y los elefantes marinos del sur, debido principalmente a la pérdida de hielo marino.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) anunció este jueves una actualización de su Lista Roja, el catálogo mundial de especies en riesgo de extinción. La evaluación incluyó cambios significativos para varias especies emblemáticas de la Antártida, siendo el más destacado el paso del pingüino emperador a la categoría de ‘en peligro’. También se informó que los lobos finos antárticos pasaron a ‘en peligro’ y los elefantes marinos del sur fueron reclasificados como ‘vulnerables’.
Según los investigadores, para los pingüinos y los lobos finos, los cambios estuvieron impulsados en gran medida por las variaciones en los niveles de hielo marino y la disponibilidad de alimentos, vinculadas directamente al calentamiento global. “Para las especies de la región antártica, esta es la primera evidencia clara de que la influencia del cambio climático aparece de manera significativa”, señaló Kit Kovacs, investigadora del Instituto Polar Noruego y responsable del proyecto de focas de la UICN.
En el caso del pingüino emperador, la especie de pingüino más grande del mundo, los científicos tienen registradas 66 colonias reproductivas en la Antártida. Imágenes satelitales tomadas entre 2009 y 2018 mostraron una disminución general de la población cercana al 10%. Un estudio reciente sugirió que, entre 2020 y 2024, siete colonias del mar de Ross se redujeron un 32%.
“Si se mira más hacia el futuro, varios estudios predicen una cuasiextinción en muchas de las colonias”, afirmó Philip Trathan, ecólogo marino emérito del British Antarctic Survey, que participó en la evaluación. La caída de las poblaciones está relacionada con la pérdida de hielo marino, que en los últimos años alcanzó mínimos históricos. Los pingüinos emperador dependen de ese hielo para reproducirse, mudar su plumaje y como hábitat de sus presas.
Mientras tanto, los lobos finos antárticos, que se habían recuperado tras la prohibición de caza de 1972, vieron un desplome de su población desde 2014, pasando de unos 2 millones de adultos a menos de 1 millón. La causa principal parece ser un cambio abrupto en la disponibilidad de krill, su principal alimento, que se desplaza a mayor profundidad y lejos de la costa debido al calentamiento de las aguas.
Los científicos coinciden en que la supervivencia de estas especies a largo plazo depende de la reducción urgente de las emisiones de gases de efecto invernadero. Mientras tanto, proteger los lugares donde se reproducen y alimentan podría ayudar a sostener sus poblaciones.
