A más de una década de su estreno, ‘Beasts of No Nation’ se mantiene como un referente del drama bélico en la plataforma. Su impacto reaviva el debate sobre su exclusión de las nominaciones al premio de la Academia.
A once años de su estreno, Beasts of No Nation (Bestias sin nación) sigue considerándose uno de los dramas bélicos más intensos de la industria cinematográfica. Su permanencia en el catálogo de Netflix confirma que el público la elige como un título esencial. Sin embargo, su éxito también reabre una discusión en la historia de Hollywood: ¿cómo una obra de esta categoría no recibió nominaciones en los premios Oscar?
Basada en la aclamada novela de Uzodinma Iweala, la película sumerge al espectador durante 138 minutos en el infierno de una guerra civil en África Occidental a través de los ojos de Agu, un niño que, tras perder a su familia, es reclutado por una unidad de guerrilleros liderada por el “Comandante” (Idris Elba). El filme no es solo una historia de guerra, sino un retrato crudo sobre la pérdida de la inocencia en medio de la barbarie.
En su momento, la crítica especializada destacó su calidad. En FilmAffinity se la describió como “demoledora”, “una de las películas más bellas sobre algo sumamente horrible” y “un drama crudo y bellamente filmado”.
La pregunta que resurge es: si su calidad era indiscutible, ¿por qué fue ignorada por los Oscar? En 2015, el panorama cinematográfico era diferente. Beasts of No Nation fue la primera gran apuesta original de Netflix, y la plataforma optó por un estreno simultáneo en cines y en streaming. Esta decisión provocó que grandes cadenas de salas (como AMC, Regal y Cinemark) boicotearan su exhibición. Para muchos analistas, los miembros de la Academia vieron en este modelo una “amenaza” al cine tradicional y decidieron excluirla de las nominaciones.
Pese a ello, la película y su elenco recibieron reconocimientos en otras instancias. Idris Elba ganó el premio del Sindicato de Actores (SAG), el filme dominó los Independent Spirit Awards y el joven protagonista, Abraham Attah, fue premiado en el Festival de Venecia.
