A casi dos años de su aprobación, el régimen para grandes inversiones comienza a mostrar resultados en compromisos de capital, aunque aún no se refleja en el crecimiento industrial o el empleo local.
A casi dos años de su aprobación en el Congreso, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) empieza a dar sus primeros frutos, posicionándose como una herramienta clave para la estabilidad económica en el mediano plazo y como una fuente potencial de divisas para los próximos años. Según datos de la consultora Paspartú, el régimen ya suma promesas de inversión por casi 78.000 millones de dólares.
El titular de la consultora, Juan José Carbajales, detalló que más de 17.600 millones de dólares ya cuentan con aprobación oficial del Ministerio de Economía, mientras que casi 46.000 millones están en trámite. Adicionalmente, se sumaron anuncios por 14.000 millones que aún no se presentaron formalmente. Se estima que al menos 5.600 millones se desembolsarán entre 2025 y 2028, aunque la distribución total de estas inversiones demandaría entre 15 y 20 años para la mayoría de los proyectos.
Reglamentado en agosto de 2024, el RIGI se convirtió en el principal vehículo del gobierno para acelerar proyectos de gran escala, con un umbral mínimo de 200 millones de dólares. Ofrece estabilidad fiscal por 30 años, beneficios aduaneros e impositivos, libre acceso a las divisas generadas y garantías legales internacionales ante cambios normativos.
No obstante, hasta el momento no se verifica un crecimiento de la industria local ni del empleo asociado a los sectores con mayor cantidad de proyectos, como la minería y la energía. La puerta de acceso al régimen se mantendrá abierta hasta julio de 2027.
Entre las inversiones más destacadas en marcha se encuentra el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) del consorcio Southern Energy, por 6.878 millones de dólares, y el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), con una inversión de unos 2.900 millones. En minería, figuran proyectos como Rincón, de Rio Tinto, por 2.744 millones para litio, y Los Azules, de McEwen Copper, por 2.672 millones para cobre.
Según pronósticos oficiales, se busca que estas inversiones impulsen un salto en las exportaciones de energía y minería, proyectadas en 60.000 millones de dólares anuales a partir de 2030.
