Autoridades del BCRA presentaron en Washington una hoja de ruta que busca dinamizar la economía con dólares del ahorro privado y la inversión extranjera, mientras el sector financiero evalúa los riesgos regulatorios.
En una presentación ante inversionistas en Washington, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, delineó una estrategia para reanudar el ciclo de crédito en Argentina. El plan se basa en la captación de ahorros en dólares que se encuentran fuera del sistema bancario, estimados en unos USD 15.000 millones, bajo una premisa de “inocencia fiscal”.
El informe técnico exhibió como un dato positivo que los depósitos privados en moneda extranjera alcanzaron un récord de USD 38.800 millones, indicando que gran parte de la demanda de divisas por incertidumbre electoral se mantuvo dentro del sistema financiero local. Este stock se vio reforzado por la regularización de activos, que inyectó USD 20.600 millones en cuentas especiales.
La intención oficial es que los bancos absorban los dólares físicos (“del colchón”) sin indagar sobre su origen, amparados en normas de inocencia fiscal, para agilizar la reactivación crediticia. Sin embargo, desde el sector financiero se advierte cautela, ya que las gerencias legales son reacias a relajar los controles de cumplimiento (compliance) por temor a sanciones internacionales contra el lavado de dinero.
Paralelamente, el BCRA reportó una recuperación del crédito comercial en dólares y una fuerte expansión en la emisión de deuda corporativa. Empresas líderes, especialmente del sector energético, están emitiendo obligaciones negociables con un costo de financiamiento que, en algunos casos, es menor al del Tesoro Nacional.
En el frente externo, las proyecciones oficiales con el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipan un aumento de las reservas netas, que cerrarían 2026 en torno a los USD 8.000 millones. Las autoridades monetarias sostienen que las fluctuaciones cambiarias ya no se trasladan directamente a la inflación minorista.
No obstante, analistas señalan que la capacidad de acumular reservas depende en parte de la caída de las importaciones por la recesión. Además, alertan que, con una inflación que supera la devaluación, el dólar se percibe cada vez más barato, lo que podría reactivar la demanda de ahorristas.
