La derrota de Racing ante Botafogo no solo dolió por el resultado, sino por lo que significa para el futuro inmediato del club en la Copa Libertadores.
La derrota de Racing frente a un Botafogo debilitado no solo dolió por el resultado, sino por lo que significa para el futuro inmediato del club. Con este marcador, la “Academia” quedó matemáticamente imposibilitada de alcanzar el primer puesto y se verá obligada a jugar un repechaje contra un equipo proveniente de la Copa Libertadores para intentar avanzar a octavos.
Lo que más preocupa en Avellaneda es la pérdida de competitividad en partidos trascendentales. Racing, que solía hacerse fuerte ante rivales brasileños, mostró una versión deslucida. La noche fue para el olvido especialmente para Facundo Cambeses: el arquero tuvo una actuación que incluyó responsabilidad en los goles y una expulsión sobre el final, coronando un semestre donde su nivel ha caído drásticamente.
El bajón futbolístico no se limita al arco. Las piezas clave del esquema de Costas, como Santiago Sosa y Adrián “Maravilla” Martínez, atraviesan su peor momento. Sin el brillo de su columna vertebral, el equipo perdió la capacidad de motivar que lo caracterizó al inicio del ciclo.
Con dos años y medio en el cargo, Gustavo Costas es hoy el técnico con mayor permanencia en el fútbol argentino tras las salidas de Gallardo y Domínguez. Sin embargo, el desgaste es evidente. A diferencia de otros procesos largos que supieron reinventarse, este Racing mantiene la misma base pero con una carga de adrenalina que parece haber agotado a los futbolistas, poniendo en duda cuánto más puede estirarse un vínculo que hoy luce desgastado.
