La modelo y actriz falleció hoy a los 92 años. Tuvo tres relaciones significativas: su matrimonio con Horacio Molina, su vínculo con Pino Solanas durante el exilio y su última pareja, Adolfo Juan Ángel Lavarello.
Chunchuna Villafañe falleció esta madrugada a los 92 años. La modelo y actriz tuvo tres grandes amores a lo largo de su vida, según declaraciones recogidas en el libro Chunchuna; confesiones de un ícono pop, de editorial PAM!, escrito por Virginia Mejía.
Primeros amores
Su primer amor se llamó Ronnie. Lo conoció cuando tenía 14 años. “Todavía, cada tanto, me visita y quiere volver, pero no me interesa. Él se fue a los Estados Unidos”, afirmó Villafañe a Mejía. Luego tuvo una relación con el Bebe Vilar Castex, compañero en la carrera de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. La relación se enfrió con el tiempo.
Matrimonio con Horacio Molina
Villafañe conoció a Horacio Molina cuando él la defendió de un señor que le decía piropos poco gentiles. “Me gustó que me defendiera”, declaró. Se casaron en 1961 y estuvieron diez años juntos. Tuvieron dos hijas: Juana, nacida en 1963, e Inés, en 1964. Sobre el matrimonio, Villafañe sostuvo: “Yo tenía sobre el matrimonio la misma idea de las chicas católicas de la época. Quería ser bendecida frente al altar”. La separación ocurrió por las “libertades” que Molina se tomaba. “Era muy picaflor y me dolía, me ponía triste”, expresó. No obstante, afirmó que mantuvo un buen vínculo con él: “Lo ideal es quedarse siempre con el padre de tus hijos”.
Relación con Pino Solanas y exilio
En la década de 1970, Villafañe conoció al cineasta Pino Solanas en una reunión. Se enamoraron y comenzaron a vivir juntos. Con el golpe militar de 1976, debieron exiliarse primero a Madrid y luego a París. “Suena romántico eso de irse juntos a vivir a París, pero no nos quedaba otra si queríamos sobrevivir”, declaró. Estuvieron juntos ocho años. El desarraigo y las dificultades del exilio terminaron con la pareja. “Vivir en el exilio sin trabajo un mes equivale a dos o tres años de una vida normal”, afirmó.
Último gran amor
Villafañe conoció al marchand Adolfo Juan Ángel “Chango” Lavarello en París. Estuvieron juntos treinta años, hasta el fallecimiento de él en 2010. Sobre el encuentro, dijo: “Fue divino porque lo conocí de manera impensada”. A los pocos meses de regresar a Buenos Aires, se mudaron juntos a una vivienda en Villa Urquiza. Villafañe reflexionó sobre la convivencia: “Yo creo que lo mejor sería vivir cada uno en casas separadas (…). Pero no lo logro porque los hombres de mi vida nunca aceptaron que vivamos en casas separadas”.
