Juan Valencia llevó a su hijo Sebastián, de 10 años, a ver a la Selección Colombia en el Mundial 2026. La sorpresa se mantuvo en secreto durante dos meses.
Para Juan y su hijo, Sebastián Valencia, el Mundial 2026 quedó marcado como un recuerdo familiar. El padre decidió cumplirle a su hijo de 10 años uno de sus mayores sueños: verlo por primera vez en una Copa del Mundo.
La historia comenzó meses atrás, cuando Juan supo que el Mundial se acercaba y tomó una decisión: haría todo lo posible para que Sebas pudiera vivir la experiencia de ver a la Selección Colombia en el escenario más importante del fútbol. Sin embargo, el camino no fue sencillo. Conseguir las entradas a través de los procesos de la FIFA se convirtió en una carrera contra el tiempo. “Estábamos tratando desde que sabíamos que se venía el Mundial. Queríamos que pudiera ver a la Selección Colombia. Los sorteos de la FIFA no fueron fáciles y logramos hasta el último minuto que se pudiera”, contó Juan en entrevista con Caracol Ahora.
El plan se convirtió en una misión familiar. Juan no solo debía conseguir los boletos, también tenía que organizar el viaje y evitar que su hijo descubriera la noticia antes del momento indicado. “La guardamos la sorpresa durante dos meses. No estuvo cerca de averiguarlo hasta el último momento, estaba confundido”, relató.
El instante más emocionante llegó en el aeropuerto de Miami, ciudad donde Juan vive desde hace 30 años. Allí decidió revelarle la noticia a Sebas, pero la emoción terminó jugando en contra del propio padre. “Me quedé sin voz. Estaba tratando de decirle la sorpresa y no podía. Son muchos meses guardando la sorpresa, la voz se me quiebra. Sé que va a recordar el momento para toda su vida y mi esposa me tiene que ayudar para poder hablar”, expresó Juan conmovido.
Para él, el significado de ese momento era todavía más especial porque también tenía su propia historia mundialista. Juan recordó que estuvo presente en el Mundial de 1994, una experiencia que ahora quería compartir de alguna manera con su hijo. “Yo también estuve en el Mundial de 1994. Primero era lo de los boletos porque con la FIFA era complicado, me inscribí a varios sorteos y nunca salía. Después fue paso a paso: coordinar cuándo terminaba el colegio, guardar la ropa lentamente para que no se diera cuenta”, explicó.
La relación de Juan con Estados Unidos también hace parte de esta historia. Llegó al país cuando era muy pequeño, después de que su madre buscara nuevas oportunidades para la familia. “Yo era muy pequeño. Mi mamá quería una mejor vida para nosotros en esa época, ella tenía mucha familia acá y ahí es donde empieza nuestra vida”, recordó.
Ahora, décadas después, Juan pudo construir un recuerdo diferente: no como aficionado que va solo a un Mundial, sino como padre llevando a su hijo a vivir su primera gran experiencia futbolística.
Sebas, por su parte, no pudo ocultar la emoción al conocer la sorpresa. Con 10 años, el niño vive el fútbol con una pasión que comparte con su papá. “Para mí es el primer Mundial. No sabía nada. Estaba feliz porque iba a ser mi primer Mundial. Lloré”, contó.
El pequeño afirmó que es un aficionado al fútbol y que la pasión nació en casa. Además, heredó de su padre el cariño por Atlético Nacional, equipo que ambos han acompañado en el estadio. “Soy adicto al fútbol. Soy hincha de Atlético Nacional como mi papá. Hemos ido al estadio a ver a Nacional”, dijo Sebas. Cuando le preguntaron por sus referentes, mencionó a dos figuras de la Selección Colombia: “El crack para mí es David Ospina y Luis Díaz”.
