Una farmacia fundada en 1752 creó la fragancia que el primer presidente de Estados Unidos adquirió por accidente. El perfume, de 254 años de antigüedad, se comercializa actualmente a 225 dólares el frasco de 100 ml.
Una farmacia fundada en 1752 por el médico escocés William Hunter creó el perfume característico de George Washington, primer presidente de Estados Unidos. Según la historia, Washington llegó al establecimiento por accidente y se convirtió en cliente habitual.
De acuerdo con Margaret Newell, profesora de historia en la Universidad Estatal de Ohio, en declaraciones a NBC, la fragancia que utilizaba Washington olía a cítricos, lavanda y romero, con un toque de almizcle. Newell indicó que un boticario de Rhode Island creó una serie de 20 fragancias, y la colonia número seis se convirtió en el perfume del presidente.
“La decisión de Washington de usar una fragancia personal era señal de su riqueza y su deseo de representar un caballero”, afirmó Newell. La farmacia, ubicada en Newport, posteriormente se transformó en la marca de fragancias de lujo Caswell-Massey.
El director ejecutivo de la marca, Harry Kang, sostuvo que Washington llegó por casualidad. “Se encontraba reunido con funcionarios franceses durante la Guerra de Independencia, entró en la botica, olió la fragancia y le gustó”, aseguró. Kang agregó que Washington se llevó varias unidades del perfume y obsequió frascos a sus asesores de confianza y al marqués de La Fayette.
Caswell-Massey aún vende la colonia número seis. La fragancia tiene 254 años de antigüedad y cuesta 225 dólares el frasco de 100 ml. Además, la marca comercializa un set de jabones con las fragancias favoritas de tres presidentes: George Washington (colonia número seis, lanzada en 1772 con notas de rosa, clavo y ámbar), Dwight Eisenhower (jabón de almendras) y John F. Kennedy (Jockey Club, lanzada en 1840 con notas de clavel, rosa, tomillo y albahaca).
Newell afirmó que Washington se preocupaba por su aroma e higiene personal. “Se lavaba mucho, así que esa sería su oportunidad para incluir el uso de la colonia en su rutina”, dijo. La historiadora agregó que Washington no usaba pelucas y se peinaba para imitar una, pero no le gustaba la idea de usarla.
