La FIFA anunció la cancelación de la propuesta FIFA Forward Enterprise, que contemplaba abrir a capital privado sus principales competiciones, luego de la oposición de UEFA, Concacaf y AFC. El proyecto incluía un aumento salarial para el presidente Gianni Infantino.
La FIFA canceló el proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que buscaba abrir a inversores privados las principales competiciones de la organización. La propuesta fue retirada tras el rechazo de varias confederaciones y federaciones miembros.
El proyecto, difundido inicialmente por The Times, contemplaba que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aumentara su remuneración anual de 4,8 millones de dólares (2,6 millones en sueldo y 2,2 millones en bonificaciones) a aproximadamente 64 millones de dólares, en caso de que la iniciativa se concretara. La propuesta requería al menos 106 votos afirmativos de las 211 federaciones miembros, además del respaldo del Consejo de la FIFA.
Infantino defendió la iniciativa en un video difundido el 29 de julio, en el que sostuvo que se trataba de “una oportunidad que las federaciones miembro de la FIFA decidirán democráticamente”. También detalló que la financiación a través del programa aumentaría de 8 millones a 20 millones de dólares por federación para el ciclo que comienza el 1 de enero de 2027, lo que representa un incremento del 150%.
La UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, fue la primera en manifestar su rechazo. Ceferin advirtió que ninguna selección nacional de la UEFA participaría en competiciones de la FIFA si el proyecto seguía en pie. La confederación europea declaró: “Hay cosas demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta”.
Horas después, las 41 federaciones de la Concacaf expresaron su “profunda preocupación por la falta de garantías procesales en torno a la propuesta, el plazo artificialmente corto impuesto y la ausencia de cualquier revisión o aprobación por parte de los órganos de gobierno pertinentes de la FIFA”. También cuestionaron la necesidad de recurrir a capital privado tras “la Copa del Mundo de la FIFA más rentable de la historia”.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) señaló que, ante las posiciones de UEFA y Concacaf y las “divisiones sin precedentes” dentro del fútbol mundial, la propuesta no podía “lograr el amplio consenso y la unidad necesarios para seguir adelante”.
La Conmebol no se sumó al rechazo frontal, pero solicitó a la FIFA “información adicional y aclaraciones sobre distintos aspectos relativos al alcance” del proyecto y convocó a una reunión de su Consejo para analizarlo. Según fuentes de la FIFA consultadas por Infobae, Infantino esperaba el respaldo de la Conmebol; ante la falta de apoyo, decidió anular la iniciativa.
En el comunicado oficial con el que anunció la retirada del proyecto, Infantino argumentó: “Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no están en el interés del objetivo establecido en primer lugar. Nuestro propósito ha sido siempre —y siempre lo será— unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará”.
