En 1933, Estados Unidos completó una vía fluvial de 541 kilómetros que conectó los Grandes Lagos con el río Misisipi para el transporte de carga. Décadas después, esa misma infraestructura se convirtió en un corredor para la expansión de la carpa invasora hacia los Grandes Lagos.
En junio de 1933, una flotilla de barcazas llegó a Chicago desde Nueva Orleans para marcar la finalización de una de las mayores obras de navegación interior de Estados Unidos. La nueva vía fluvial de Illinois había creado una conexión continua entre los Grandes Lagos y el río Misisipi, con un objetivo principalmente comercial: facilitar el traslado de mercadería entre el centro industrial del país y el golfo de México.
La obra se extendía por unas 336 millas, equivalentes a aproximadamente 541 kilómetros, y atravesaba distintos cursos de agua de Illinois, entre ellos los ríos Illinois, Des Plaines, Chicago y Calumet. Con el paso de los años, se convirtió en un corredor fundamental para el transporte de cargas y todavía mantiene un importante movimiento comercial.
Antes de la construcción de la Illinois Waterway, las conexiones entre las cuencas de los Grandes Lagos y el Misisipi eran mucho más limitadas. La nueva infraestructura permitió crear una ruta navegable continua a través de Illinois. Con esclusas y represas, las embarcaciones podían atravesar diferentes niveles de agua y trasladar cargas entre Chicago y el sistema del Misisipi. El proyecto tuvo un fuerte impacto sobre la actividad económica de la región, ya que las mercaderías podían circular entre las zonas industriales del Medio Oeste y el golfo de México sin depender exclusivamente del transporte ferroviario.
La conexión entre ambas cuencas, sin embargo, también eliminó una separación natural que durante miles de años había mantenido aislados a sus ecosistemas acuáticos.
Décadas después, distintas especies de carpas asiáticas comenzaron a expandirse por el sistema del río Misisipi. Fueron introducidas en Estados Unidos durante la década de 1970 para ser utilizadas en instalaciones de acuicultura y plantas de tratamiento de aguas. Algunas escaparon de esos lugares y comenzaron a reproducirse y extenderse por diferentes cursos de agua. Las especies conocidas como carpa cabezona y carpa plateada fueron detectadas en los sectores inferiores de la Illinois Waterway durante la década de 1990, y desde allí avanzaron hacia el norte.
Las carpas invasoras pueden reproducirse rápidamente y competir con los peces nativos por alimento y hábitat. En el caso de la carpa plateada, puede saltar fuera del agua cuando las embarcaciones generan ruido o movimiento. La principal preocupación de los científicos está relacionada con el impacto ecológico que podría producir una expansión de estas especies en los Grandes Lagos. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierte que una eventual invasión de los Grandes Lagos podría afectar tanto a la fauna como a la actividad pesquera de la región.
Para evitar que las carpas lleguen al lago Michigan y se expandan por el resto de los Grandes Lagos, se instalaron barreras eléctricas en el sistema de canales de Chicago. Uno de los puntos considerados estratégicos es la zona de Brandon Road, cerca de Joliet, Illinois, donde se desarrolla un proyecto que combina diferentes tecnologías para impedir el desplazamiento de las carpas invasoras. El proyecto cuenta con participación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y contempla una inversión total estimada en unos 1150 millones de dólares.
La historia de la Illinois Waterway muestra cómo una infraestructura construida para resolver un problema económico puede generar décadas después un desafío ambiental diferente. En 1933, la prioridad era conectar las zonas industriales del país con el sistema del Misisipi y facilitar el transporte de mercadería. La vía cumplió ese objetivo y se convirtió en una pieza fundamental de la navegación interior estadounidense. Pero esa misma conexión también abrió un camino entre dos grandes sistemas de agua que durante mucho tiempo habían permanecido separados. Ahora, casi un siglo después de su inauguración, Estados Unidos mantiene una lucha para impedir que las carpas invasoras completen el recorrido en sentido contrario al que originalmente buscaban las barcazas: desde el sistema del Misisipi hacia los Grandes Lagos.
