El Riesgo País de Argentina mostró una jornada de estabilidad este jueves, cerrando en 591 puntos básicos, según datos del mercado. Esta cifra confirma que el indicador se mantiene por debajo de la simbólica barrera de los 600 unidades, un nivel que no lograba consolidar desde hace varias semanas. La sesión transcurrió con relativa calma, con un mínimo de 585 y un máximo de 599 puntos.
Un cambio de tendencia tras la volatilidad
La semana comenzó con un escenario diferente. El viernes anterior, el índice había escalado hasta los 633 puntos, impulsado por la incertidumbre global derivada de tensiones geopolíticas y dudas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Este repunte generó alerta en los círculos económicos locales.
Sin embargo, a partir del lunes la dinámica cambió. Una mejora en el clima financiero internacional, junto con un alza en los Certificados de Depósito Argentinos (ADR) que cotizan en Wall Street, permitió iniciar una corrección a la baja. El miércoles, el indicador finalmente logró perforar el piso de los 600 puntos, sentando las bases para la estabilización observada este jueves.
Factores detrás de la mejora
Analistas señalan que la actual fase de menor presión responde a una combinación de factores. Por un lado, los bonos soberanos argentinos en dólares experimentaron un repunte promedio del 1.2% en las últimas sesiones, reduciendo la brecha de tasas con los bonos del Tesoro estadounidense.
Por otro lado, la política del Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa siendo un pilar de estabilidad. La entidad mantiene un proceso de acumulación de reservas internacionales, lo que actúa como un colchón frente a la volatilidad externa. Además, se espera que medidas como la reducción de encajes bancarios a partir de abril incentiven el crédito y la actividad económica.
Un contexto global de cautela
A pesar de la mejora local, los mercados internacionales se mantienen en estado de alerta. Un dólar fuerte y precios volátiles en commodities como el petróleo limitan un descenso más pronunciado del Riesgo País. Los inversores adoptan una actitud cautelosa, evaluando estos factores globales que pueden impactar en economías emergentes como la argentina.
La evolución del indicador en los próximos días dependerá, en gran medida, de que se sostenga este frágil equilibrio entre la mejora interna y un escenario externo que aún presenta desafíos. La consolidación por debajo de los 600 puntos es vista como una señal positiva, pero su permanencia será clave para evaluar una tendencia de mediano plazo.
