El nuevo galardón, dotado con un millón de euros para el ganador, busca distinguir al mejor libro del año y generó debate en el sector cultural.
El calendario literario suma un nuevo certamen de gran repercusión. El próximo 8 de abril se conocerá en Barcelona el fallo del premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, un galardón que se distingue por su alta dotación económica y su enfoque en obras ya publicadas.
A diferencia de muchos premios, no es impulsado por una editorial, sino por la empresa gestora de aeropuertos Aena, participada mayoritariamente por el Estado español. El premio busca emular el impacto de distinciones como el Booker inglés o el Goncourt francés, pero para libros en español editados durante 2025. El autor ganador recibirá un millón de euros, la misma cifra que otorga el premio Planeta a una obra inédita, y los cuatro finalistas obtendrán 30.000 euros cada uno.
Además, la compañía planea invertir otro millón en la compra de entre 5.000 y 10.000 ejemplares de cada uno de los cinco libros finalistas. Estos ejemplares serán distribuidos entre sus empleados y donados a administraciones de ciudades con aeropuertos de Aena para bibliotecas y centros educativos.
La iniciativa ha generado un debate que trasciende la lista de finalistas, que incluye a autores como Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández, Marcos Giralt Torrente, Samanta Schweblin y Enrique Vila-Matas. Las preguntas centrales giran en torno a si este premio fomenta efectivamente la lectura y sobre la pertinencia de una dotación tan cuantiosa.
El presidente de Aena, Maurici Lucena, explicó que el premio nace de una iniciativa “endógena” del equipo directivo y se enmarca en las acciones de “sostenibilidad social” de la empresa. Según Lucena, la pregunta que guió el proyecto fue: “¿por qué no hay un premio muy consolidado a obra publicada como existe en otras lenguas?”.
Desde el sector del libro, las opiniones son variadas. Camila Enrich, asesora de la Fundación Finestres, consideró que “cualquier premio que apoye económicamente a los autores es buena noticia”, pero opinó que “la dotación de este nuevo galardón desvirtúa todo”. También señaló como “espinoso” que el premio provenga de una compañía con participación estatal y destacó la ausencia de editoriales independientes entre los finalistas.
El premio Aena se suma a otras distinciones a obras publicadas que han surgido en las últimas décadas en el ámbito hispano, como los premios Finestres, el Cálamo, el Francisco Umbral o la Bienal Vargas Llosa de Novela.
