Más allá de sus carreras deportivas, varios futbolistas del seleccionado nacional desarrollan emprendimientos en distintos sectores para asegurar su futuro económico.
Lejos de limitarse al fútbol, muchos jugadores de la Selección Argentina tienen sus propios negocios y diversifican sus ingresos. Con carreras deportivas intensas pero acotadas, varios futbolistas apuestan a proyectos que les permitan sostener su patrimonio a largo plazo, combinando su éxito en la cancha con inversiones en rubros como gastronomía, bebidas, real estate, moda, hotelería y vino.
Lionel Messi encabeza esta tendencia. Con ingresos cercanos a los 130 millones de dólares anuales, según rankings internacionales, desarrolló un entramado de negocios que abarca múltiples rubros. Además, el capitán del seleccionado invierte en real estate en Rosario junto a Ángel Di María y participa en el crecimiento de El Club de la Milanesa, una cadena gastronómica con expansión internacional. También incursionó en bebidas con su línea Más+ y fundó, junto a Luis Suárez, el club Deportivo LSM para formar nuevos talentos.
Varios jugadores eligieron el consumo masivo como puerta de entrada al mundo empresarial, un rubro en crecimiento donde su imagen funciona como diferencial de marca. Dentro de los sectores más conocidos para invertir, el mundo vitivinícola es uno de los favoritos entre los futbolistas argentinos. El vino combina inversión, identidad y posicionamiento internacional, lo que lo convierte en un negocio atractivo.
Algunos jugadores optan por activos más tradicionales, como el campo y el sector inmobiliario. Paulo Dybala, por ejemplo, compró una estancia de 700 hectáreas en Córdoba, con foco en producción agrícola y ganadera, inversiones que apuntan a estabilidad y crecimiento a largo plazo.
El ecosistema emprendedor de algunos futbolistas de la Selección también incluye a sus familias, donde en muchos casos las parejas cumplen un rol clave en la gestión y expansión de los proyectos. Así, los campeones del mundo también buscan ser protagonistas fuera de la cancha, consolidando un perfil cada vez más fuerte como empresarios. Esta tendencia refleja un cambio de mentalidad: ya no se trata solo de jugar, sino de pensar a largo plazo, invertir y generar nuevas oportunidades.
