El reciente conflicto en Medio Oriente generó movimientos dispares en los mercados globales, con sectores como el energético mostrando alzas significativas, mientras que la aviación y algunas empresas de defensa registraron caídas.
Los conflictos geopolíticos suelen generar volatilidad en los mercados financieros. El reciente escenario de tensión en Medio Oriente, con foco en Irán, no fue la excepción, impactando de manera diferenciada en diversos sectores y activos.
Históricamente, en contextos de incertidumbre, los inversores buscan refugio en activos considerados seguros. En este caso, el sector energético emergió como uno de los principales beneficiados. La preocupación por las posibles interrupciones en el flujo de petróleo a través del estratégico estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 20% del crudo mundial— impulsó los precios del barril Brent hasta superar los US$110.
Este contexto favoreció a las empresas petroleras. A nivel global, British Petroleum registró un aumento del 23% en el valor de sus Cedears entre el 27 de febrero y el 7 de abril, manteniendo una variación neta positiva cercana al 20%. Occidental Petroleum, en la bolsa de Nueva York, experimentó un salto similar.
En el ámbito local, las empresas argentinas vinculadas a la energía también se vieron beneficiadas. Según análisis de asesores financieros consultados, acciones como las de Vista, YPF, Pampa y TGS mostraron subidas inmediatas tras el incremento del precio del crudo. YPF, por ejemplo, registró un salto neto de alrededor del 23%.
Por el contrario, el sector de la aviación fue uno de los más afectados. La principal preocupación radicó en el impacto sobre el precio del combustible aeronáutico. Acciones de grupos como IAG (controlador de British Airways e Iberia) cayeron casi un 15% durante el conflicto en la Bolsa de Londres. LATAM, en Wall Street, sufrió una caída similar. Consultoras especializadas señalaron que algunas rutas aéreas experimentaron aumentos de tarifas de hasta el 560%, atribuido a las restricciones en el transporte marítimo por Ormuz y su efecto en el precio del combustible para aviones.
Otro sector observado de cerca fue el de defensa. Si bien suele considerarse un beneficiario en escenarios de conflicto, su desempeño fue mixto. Empresas como Palantir, dedicada al análisis de datos para agencias gubernamentales, registró una ganancia inicial pero luego una pérdida neta. Lockheed Martin, por su parte, mostró una variación negativa durante el período. Expertos consultados indicaron que gran parte de las expectativas bélicas ya estaban descontadas en los precios de estas empresas, y que el crecimiento podría estar desplazándose hacia tecnologías como los drones, de menor costo.
Entre los activos refugio tradicionales, el dólar estadounidense se consolidó como ganador, experimentando una apreciación frente a otras monedas.
