Un informe de Oxfam Intermón revela que las trabajadoras de hogar y cuidados acceden a una pensión contributiva media de 710 euros mensuales, insuficiente para cubrir el 40% del gasto de una persona mayor que vive sola. El 65% de las mayores de 55 años alquila y destina el 40,5% de sus ingresos a la vivienda.
Un informe de Oxfam Intermón titulado Toda una vida cuidando analiza la situación de las trabajadoras de hogar y cuidados en España. Según el estudio, las empleadas que acceden a una pensión contributiva cobran de media 710 euros mensuales tras aplicar el complemento de mínimos. Esta cantidad no cubre el 40% del gasto medio anual de una persona mayor que vive sola.
Entre las trabajadoras mayores de 55 años encuestadas, casi el 65% vive de alquiler y solo el 12,65% tiene vivienda en propiedad. El informe estima que el 45,9% de las trabajadoras accedería a una pensión contributiva. Antes de los complementos, la pensión media reconocida en 2024 fue de 473,56 euros mensuales, aproximadamente la mitad de la que perciben las mujeres jubiladas de otros sectores y tres veces menos que la de los hombres.
El complemento de mínimos se aplica a casi una de cada dos pensiones contributivas de trabajadoras del hogar, el doble que entre las mujeres del resto de sectores. Con ese complemento, la pensión media alcanza los 710 euros, frente a los 1.192 euros de media de las mujeres jubiladas y los 1.699,35 euros de los hombres. Para quienes no cumplen los requisitos de cotización, la pensión no contributiva media fue de 517,90 euros en 2024, que según la ONG cubre el 32,8% del gasto medio anual de un hogar unipersonal de una persona mayor de 65 años.
Las trabajadoras mayores de 55 años encuestadas ingresan de media unos 940 euros al mes, por debajo del salario mínimo interprofesional y del umbral de pobreza. Quienes pagan alquiler o hipoteca destinan de media 380,12 euros mensuales, el 40,5% de sus ingresos. El Banco de España considera que destinar más del 30% de los ingresos al alquiler supone un esfuerzo financiero elevado.
La precariedad residencial varía según el origen. Las trabajadoras españolas o de otros países de la Unión Europea tienen vivienda en propiedad casi ocho veces más que las nacidas fuera de la UE: 46,85% frente al 6,37%. Entre estas últimas, casi tres de cada cuatro viven de alquiler. El 78,3% de las trabajadoras mayores de 55 años encuestadas ve probable seguir trabajando informalmente después de jubilarse.
Más del 87% de las encuestadas declaró que no podría afrontar un imprevisto superior a 600 euros. El 50% recurrió a alguna forma de endeudamiento y el 46,15% solicitó ayuda económica a familiares, instituciones o entidades sociales. Casi todas reducen gastos en alimentación, ropa y ocio; más del 88% no puede permitirse una semana de vacaciones al año y más de siete de cada diez han dejado de ir al dentista por falta de recursos.
Oxfam Intermón recomienda garantizar el acceso a una vivienda digna, estable y asequible para las mayores de 55 años del sector, priorizarlas en cupos de vivienda pública, alquiler social, viviendas adaptadas o modelos comunitarios para mujeres mayores. También pide medidas específicas para quienes han trabajado como internas o han vivido en situaciones de dependencia económica respecto a sus empleadores.
