La astronauta de la NASA, integrante de la próxima misión lunar, reflexionó sobre los principios que guiaron su carrera y dio detalles sobre la readaptación del cuerpo a la gravedad tras una estadía en el espacio.
Christina Koch, astronauta de la NASA y figura central de la próxima misión Artemis II a la Luna, compartió los pilares que marcaron su trayectoria profesional y personal. En sus reflexiones, destacó la importancia de la pasión, enfrentar los miedos y el valor del apoyo mutuo.
“Para mí, mi perspectiva cambió al encontrar aquello que podés hacer de la manera más lenta durante el mayor tiempo posible y que aun así te encante absolutamente, y seguir en esa dirección”, afirmó Koch, subrayando la pasión como motor para un rendimiento sostenido, crucial en misiones de alta complejidad.
Un eje central de su filosofía es la gestión del miedo. “Hacé lo que te asusta”, recomendó la astronauta, advirtiendo que “el camino de menor resistencia no suele ser el camino que más aportará al mundo ni el que te dará el mayor sentido de valentía y confianza”.
Además del esfuerzo individual, Koch enfatizó la relevancia del trabajo en equipo. “Finalmente, apoyá a quienes te rodean. Los beneficios que se acumulan cuando apoyas a los que te rodean y ellos te apoyan a vos son simplemente incalculables”, señaló, remarcando que el éxito rara vez ocurre en el aislamiento.
En otro orden, la astronauta también explicó en sus redes sociales cómo el cuerpo se readapta a la gravedad terrestre tras vivir en el espacio. “Cuando las personas viven en microgravedad, los sistemas de nuestro cuerpo que evolucionaron para indicarle al cerebro cómo nos estamos moviendo —los órganos vestibulares— no funcionan correctamente”, detalló desde su cuenta de Instagram @astro_christina. “Nuestro cerebro aprende a ignorar esas señales y, por eso, cuando volvemos por primera vez a la gravedad, dependemos mucho de nuestros ojos para orientarnos visualmente. ¡Caminar en línea recta con los ojos cerrados puede convertirse en todo un desafío!”, agregó.
Koch señaló que comprender este proceso puede ayudar a mejorar los tratamientos para el vértigo, las conmociones cerebrales y otras afecciones neurovestibulares en la Tierra. Tras su regreso, bromeó: “Supongo que tendré que esperar un tiempo antes de volver a surfear”.
