En el elegante barrio de Palermo, una calle empedrada lleva un nombre que podría honrar a dos militares distintos de la historia argentina, uno de ellos protagonista de una increíble historia de supervivencia.
La nomenclatura urbana de Buenos Aires a menudo guarda historias ocultas. En el caso de la calle Villanueva, en Palermo-Barrio Parque, el apellido solo genera una duda histórica: ¿a cuál de los dos militares de la independencia llamados Villanueva hace referencia?
Según la versión oficial, la calle homenajea al sargento Nicolás Villanueva, quien participó en el sitio de Montevideo en 1814 y luego en el Ejército del Norte. Sin embargo, otras fuentes históricas, como el libro ‘Plazas y calles de Buenos Aires’ de Beccar Varela y Udaondo (1910), atribuyen el nombre al teniente coronel mendocino José María Villanueva.
José María Villanueva integró el Ejército de los Andes bajo las órdenes del general San Martín y fue héroe en la batalla de Chacabuco en 1817, donde resultó gravemente herido. Años después, durante la guerra civil, luchó con las tropas unitarias. Tras la derrota en el combate de Pilar (1829), fue capturado por las fuerzas federales de José Félix Aldao y degollado, siendo dado por muerto.
Milagrosamente, una hebilla de su uniforme amortiguó el golpe del cuchillo, salvándole la vida. Logró escapar arrastrándose hasta el convento de Santo Domingo en Mendoza, donde fray Fermín Nieto lo escondió dentro de una caja de velas, evadiendo una exhaustiva búsqueda. Permaneció oculto durante meses, disfrazado luego de sacerdote, hasta que las tropas del general Paz llegaron a la ciudad en abril de 1830.
Aunque los historiadores urbanos suelen atribuir la denominación al sargento Nicolás, la asombrosa odisea de supervivencia de José María Villanueva plantea un debate sobre a quién pertenece realmente el homenaje de esas cinco cuadras porteñas.
