Con 12 años, 6 meses y 26 días, el argentino Faustino Oro logró el título de Gran Maestro durante el Festival Internacional de Cerdeña, en Italia. Solo es superado por el estadounidense Abhimanyu Mishra.
El ajedrez mundial tiene un nuevo prodigio y se llama Faustino Oro. Con apenas 12 años, 6 meses y 26 días, el joven argentino se convirtió en el segundo Gran Maestro más joven de toda la historia, según la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). La hazaña se consumó durante el Festival Internacional de Cerdeña, en Italia, donde Oro consiguió la norma definitiva que necesitaba para alcanzar el máximo título.
La marca solo es superada por el estadounidense Abhimanyu Mishra, quien ostenta el récord absoluto. La noticia generó una ola de elogios internacionales y posicionó a Argentina nuevamente en el mapa mundial del ajedrez, disciplina que no veía una figura de semejante proyección desde hace décadas.
Antes de este logro, Oro ya había sido el Maestro Internacional más joven de la historia y había establecido récords de precocidad en categorías juveniles. Su irrupción global comenzó a tomar dimensión cuando derrotó en partidas online a figuras como Magnus Carlsen y Hikaru Nakamura, una rareza para un jugador de su edad.
El propio Carlsen llegó a elogiar públicamente al argentino y aseguró que, en términos relativos, Oro era “mejor que Messi a los 12 años”. La comparación no parece exagerada dentro del ámbito ajedrecístico: su nivel de comprensión estratégica, velocidad de cálculo y madurez competitiva lo ubican en un grupo extremadamente reducido de prodigios históricos.
Especialistas destacan también su capacidad para sostener estabilidad emocional y competitiva pese a la presión mediática. Faustino no solo gana partidas, sino que administra con naturalidad una exposición gigantesca para un chico de 12 años.
Actualmente lidera rankings juveniles mundiales y compite regularmente contra Grandes Maestros consolidados. Su evolución de Elo viene creciendo a un ritmo pocas veces registrado en la historia moderna del ajedrez. La comunidad internacional ya lo ubica dentro del selecto grupo de prodigios comparables con Carlsen, Praggnanandhaa o el propio Mishra.
En Argentina, la sensación es que Faustino Oro dejó de ser solo una promesa. A los 12 años, empezó a convertirse en realidad.
