El preparador físico conocido como ‘Oso Trainer’ y director del San Juan Tenis Club enumeró las acciones que, según su experiencia, generan malestar entre los asistentes a centros de entrenamiento.
En los centros de entrenamiento existen códigos de conducta no escritos que, según una encuesta del Consejo Americano de Ejercicio (ACE), son una de las razones por las que algunas personas dejan de asistir al gimnasio. El 46 por ciento de los encuestados indicó que abandonó la membresía por la alta concurrencia, y en segundo lugar mencionó la irritación generada por malas costumbres de otros asistentes.
Francisco Piperatta, entrenador de figuras públicas conocido como ‘Oso Trainer’ y director del San Juan Tenis Club, detalló cinco comportamientos que considera inapropiados en esos espacios.
1. Sacar fotos o hacer videos
Piperatta afirmó que grabar sin considerar a quienes están cerca puede generar conflictos, ya que se filma a personas sin su consentimiento. Además, señaló que esto distrae a quienes intentan concentrarse en su rutina. Explicó que los entrenadores suelen filmar a sus clientes para corregir errores, pero esa es una excepción.
2. Dar consejos sobre cómo se hacen los ejercicios
El entrenador sostuvo que, salvo que alguien esté en peligro, no es adecuado que personas sin formación profesional corrijan a otros. Indicó que quienes no son profesionales a menudo brindan información incorrecta y ofrecen ayuda no solicitada.
3. No limpiar los equipos después de usarlos
Piperatta declaró que limpiar las máquinas es una obligación, incluso si se usaron por poco tiempo o no se transpiró. Recomendó llevar los propios elementos de limpieza, aunque los gimnasios los provean.
4. Llegar tarde o irse temprano de una clase grupal
Según el entrenador, llegar tarde a una clase grupal es una falta de respeto hacia el instructor y los compañeros, porque obliga a interrumpir la dinámica y a repetir explicaciones. También mencionó que retirarse antes de tiempo tiene el mismo efecto.
5. Tratar al entrenador de terapeuta
Piperatta indicó que algunos clientes convierten a los entrenadores en confidentes o terapeutas improvisados. Señaló que los profesionales incómodos con esta situación suelen establecer límites. En su caso, dijo entender que su trabajo impacta en la autoestima de las personas y valoró los reconocimientos que recibe cuando los clientes mejoran su estado de ánimo.
