El filósofo francés Edgar Morin, quien falleció a los 104 años, explicó en diversas entrevistas que su longevidad se debía más a la curiosidad, la amistad y el amor que a factores físicos o alimenticios.
El filósofo francés Edgar Morin, que el 8 de julio de 2025 hubiera cumplido 105 años, falleció a los 104 años. A lo largo de su vida, Morin fue consultado en repetidas ocasiones sobre las causas de su longevidad activa.
Morin, cuyo nombre real era Edgar Nahum, nació el 8 de julio de 1921. Se casó cuatro veces, la última a los 89 años con la socióloga Sabah Abouessalam, de 67 años. En declaraciones recogidas por la revista Telva durante la Feria del Libro de París, Morin afirmó: “La receta de mi longevidad, desde el punto de vista fisiológico, puede ser la dieta mediterránea que he seguido toda mi infancia. Pero creo que es mucho más. Creo que es más bien curiosidad, amistad, amor, o la intensidad de los sentimientos si se quiere ver así, los que me han mantenido vivo y no cesan. Me casé a los 89 años y sigo viviendo una vida intensa de amor por mi compañera”.
En esa misma ocasión, agregó: “Lamento la desaparición de un gran número de amigos muy queridos, pero me quedan algunos muy valiosos. Y creo que esas cosas son las que me ayudan a vivir, además del hecho de que me siento como una pequeña parte de la humanidad que vive una aventura increíble”.
Morin sostenía que la longevidad activa dependía de la capacidad de “vivir lo mejor posible en lo desconocido” y de mantener la capacidad de “sorprenderse” ante la existencia. Llamaba “curiosidad polimorfa” a esa actitud que mantenía desde la infancia. “Los niños son curiosos frente a todo lo que ven para intentar comprender lo que es. Y esa curiosidad infantil continúa en la juventud, cuando intentamos comprender el mundo en el que vivimos. Creo que he conservado esa curiosidad”, declaró.
En una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera en julio de 2025, Morin dijo: “Conservo la curiosidad de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia, las responsabilidades del adulto y, ya anciano, trato de nutrirme de la experiencia de las edades que he atravesado”. En otra ocasión, afirmó: “Tengo todas las edades en mí” y sostuvo que la vejez no debe asociarse a la pasividad, sino que puede ser “un terreno fecundo para la creación y la rebeldía”.
Morin publicó su último libro, “Lecciones de la historia”, en octubre de 2025. En la entrevista con Corriere della Sera, advirtió sobre la situación global: “El mundo de hoy ha cambiado. Sin embargo, me parece estar viviendo una época similar a la de entonces: ¿acaso veremos como sonámbulos al Titanic navegar hacia el iceberg?” y agregó: “Está en juego el destino de la Humanidad. Nos hemos convertido en una Humanidad potencialmente suicida. Una guerra llevada hasta sus consecuencias extremas solo dejará derrotados”. También describió a Europa como “paralizada” y en “un estado agónico”.
El periodista Pablo Cubí del Amo, en un artículo para cuerpomente.com, señaló que la mirada de Morin no era optimista y que “rememora el mundo de 1920 que lo vio nacer (y no olvidemos que llevó a la Segunda Guerra Mundial) y se estremece ante los movimientos que capta en la actualidad”.
